La época del año es verano, hace calor, ella es una mujer de unos 30 y tantos, que esa noche le toca hacer turno de trabajo en el hospital.
Es la primera vez que hace turno de noche, y todavía no sabe bien dónde tiene que ir, así que tras llegar al hospital pregunta por su zona, indicándole que tiene que ir a la segunda planta sótano, a la zona de farmacia para empezar su turno.
Como ha llegado pronto y tras el viaje desde su casa hasta el hospital hacía calor, viene sudando por lo que mientras baja en el ascensor hasta su zona de trabajo, piensa que podría darse una ducha refrescante.
Una vez que el ascensor ha llegado a la segunda planta sótano, las puertas se abren y con una leve luz observa un largo pasillo que desemboca a varias habitaciones con las puertas cerradas, al final del pasillo puede observar como se cruza otro pasillo.
Así que inicia su camino hasta localizar su zona, apenas hay ruido, no se escucha nada ni a nadie, y eso la hace ponerse nerviosa, finalmente y tras llegar al pasillo observa el mostrador de farmacia, ve que no hay nadie, así que intenta localizar los aseos para cambiarse de ropa y ponerse el uniforme.
Tras abrir varias puertas localiza unos grandes aseos, estos tienen varias filas de taquillas y tras estas, se encuentra la zona de duchas.
Tras quitarse la blusa, los zapatos y bajarse los pantalones para quedarse en bragas y en sujetador, se adivina una blanca y fina piel, con un coño rebosante de pelos, los cuáles pueden ser observados desde su apretado y gran blanco culo inmaculado, en ese momento piensa que por qué no darse una buena ducha, pues es temprano y tiene tiempo, así que busca una toalla en su bolsa y procede a quitarse el resto de ropa, empezando por el sujetador.
Antes de que pueda seguir quitándose el resto de ropa, oye murmullos provenientes del pasillo y pasos que se acercan, cuando de repente se abre la puerta de los aseos.
“Error!!”, piensa ella, no podía ser, observa más detenidamente las taquillas y en una de ellas adivina el póster de una chica desnuda.
Entran varias personas todos hombres con bata blanca y al parecer médicos, y ella lo primero que hace es intentar taparse con las manos, una en el coño y la otra cruzando a las tetas, pues aunque lleva ropa interior de color blanco, está deja adivinar perfectamente la forma y casi el color de sus pezones y del resto de su cuerpo.
“Buenas noches”, dice alguien que para ella es familiar, aunque todavía no sabe dónde lo ha visto.
“Buenas noches” responde ella, a lo que añade “perdonar, ha sido un error yo queria….”
Antes de que pueda acabar, uno de ellos, intentando quitar hierro al asunto, le dice que esté tranquila, pues comprenden que con el calor que hace, y dado que los aseos femeninos están averiados, es normal que quisiera darse una ducha.
Entre tanto, el resto de hombres, no le quitan ojo de encima desde sus pies, pasando por sus muslos y pubis, hasta las caderas, culo, tetas y cara.
Sin querer ella se excita, no sabiendo si por vergüenza, miedo o erotismo del asunto.
Mientras, ellos como si no pasara nada, empiezan a abrir las taquillas, y al parecer se preparan para tomar también otra ducha.
Ella sigue de pie, mirándoles, y por qué no disimuladamente, mientras ellos comienzan a desnudarse, se fija en los paquetes de estos, prestando atención a los diversos tamaños y formas, de manera rápida, fugaz e inconsciente.
Su coño lentamente empieza a hacerse agua, las piernas le empiezan a temblar y se pone más nerviosa.
Ellos ya con los pantalones quitados, y tan sólo en calzoncillos dudan unos momentos si seguir con esa prenda, o meterse en las duchas y una vez allí por respeto terminar por desnudarse.
Uno de ellos, el más lanzado, se quita rápidamente los calzoncillos dejando ver también una buena mata de pelo, con una buena polla colgando de ella, poco a poco y quizás también motivado por el momento, su pene comienza a cobrar vida, quedando en unos segundos tieso como una vela, por supuesto mientras su amo observa de reojo la belleza de la mujer allí postrada.
El resto de compañeros rie y bromea por el tamaño que alcanza el aparato, si bien no tiene nada que envidiar.
Ella se empieza a poner roja de vergüenza y se gira, dejando a la vista de todos su culo, a lo que responden todos los hombres con la misma forma, se desnudan completamente al lado de ella.
Esta vez las miradas no cesan de clavarse en el culo de ella, piensan como sería taladrarlo y clavar sus pollas en esas nalgas, en abrir esas carnes y meter sus lenguas hasta tocar su coño, mientas sus dedos hurgan en su ano con el fin de agrandarlo.
Mientras trascurren unos segundos, que parecen horas para ella, uno de ellos quizás pensando en la vergüenza que tiene que estar pasando la chica, dice que se metan todos a las duchas que ya está el asunto demasiado caliente.
Algunos refunfuñan, pero aceptan, y uno tras otro se van metiendo en las duchas, las cuáles están juntas sin separaciones.
La mujer una vez aliviada por que parece que todo ha pasado, se vuelve y ve que no hay nadie, sin embargo, y dado que la curiosidad mata al gato…











