Hola, me llamo Daniela y todo comenzó cuando un día, entré sin golpear a la pieza de mi hermano mayor, Matías, y lo vi desnudo.
En ese momento, mi hermano estaba secándose porque había salido recién de la ducha. Y, al verme ahí parada, boquiabierta y mirándole fijamente la verga con cara de sorprendida- y no era para menos pues, aunque estaba flácida, lucía de muy buen tamaño y esto, aunado a que era la primera verga que veía pues, ya se imaginarán la cara que puse- se puso colorado al igual que yo.
-Disculpa- Le dije y salí de la pieza tan rápido como pude.- que vergüenza!- me dije a mí misma estando fuera.
Al rato, después de unos 30 minutos, nos sentamos a comer juntos pues mis padres no llegarían a comer ese día con nosotros.
Yo seguía muy avergonzada por lo que había ocurrido y ni siquiera podía mirarle a los ojos. En eso fui a la cocina por un poco de sal y mi hermano me siguió y me dijo:
-Al parecer todavía estas avergonzada, es que acaso no piensas volver a mirarme?
- discúlpame Matías…- le dije agachando la cabeza.
- No te preocupes hermanita, no pasa nada.- me dijo y me acarició el rostro.
Salimos de la cocina y todo siguió como si nada hubiera pasado.
Pasó un mes y tuve mi primer novio el cual, pronto me dijo que quería conocer a mi familia así que lo lleve un día viernes por la noche a presentarlo ante mis padres y mi hermano sin saber cual sería la reacción de éstos ya que nunca antes lo había hecho.
La reunión fue un éxito. Mis padres parecían estar encantados con mi primer novio y papá no paraba de darle consejos y advertencias sobre como tratar a su princesa. Mi hermano por su parte se mostró indiferente pero no grosero.
Al día siguiente, mi novio me dijo que se había sentido muy cómodo con mis padres, pero que había notado que a mi hermano no le caía muy bien. Yo no le tome importancia puesto que conocía el carácter de Matías. Así paso otro mes más y mi novio me termino inexplicablemente.
Yo estaba muy triste y no entendía porque, tras varias llamadas a su celular, ya que en persona no me quería ver, él me dio la excusa de que le gustaba una amiga mía y quería probar suerte con ella.
Aquella tarde me encerré en mi habitación, me tiré en mi cama y solté el llanto durante horas.
En eso estaba cuando entro mi hermanito y me pregunto que me pasaba.
Le conté todo, él me abrazó y me acarició pero fue peor pues más ganas me daban de llorar.
Matías continuó abrazándome y acariciándome el rostro por mucho rato.
Prendí la tele de mi cuarto y nos quedamos en mi cama abrazados, viendo tele por un rato en lo que yo me consolaba entre sus brazos.
Estábamos en eso cuando en la tele comenzaron a pasar una película de espantos. A mi siempre me han dado mucho miedo por lo que, en la mejor parte de la película, me asuste tanto que lo abrace y hundí mi rostro en su pecho. Él al sentirme tan cerca me abrazo bien apretada. Luego me levantó el mentón para mirarme a los ojos y sin pensarlo comenzó a besarme deliciosamente!
Estuvimos un buen rato así. Yo no podía creer lo rico que besaba! Mi hermano me estaba besando como en las novelas!
Nunca antes mi ex novio me había besado así. Mi hermano metía y sacaba su lengua de mi boca de una manera tan seductora que pronto sentí como me temblaban las piernas sin ni siquiera estar de pie.
Cuando escuchamos que alguien había llegado, nos separamos inmediatamente. En eso entro mi mamá y nos saludó, los dos, muy nerviosos, le dijimos estamos viendo una película de espantos para justificar el estar abrazados tan pegaditos. Mamá nos miró unos segundos a los ojos, no se si haya sospechado algo pero terminó sentándose junto a nosotros para ver la película y de paso vigilarnos más de cerca.
Al otro día yo no pesaba en otra cosa más que en los besos que me había dado con mi hermano!
Me atormentaba sola mi conciencia. Ya no podía más!
En la noche del día domingo, mis padres dijeron que iban a la casa de unos tíos y mi hermano andaba al parecer iría a una fiesta.
Me iba a quedar sola en casa, pero Matías en último minuto se arrepintió y le dijo a sus amigos que mejor no iba a ir porque se sentía mal.
Así fue que nuevamente nos quedamos viendo la tele los dos acostados en mi habitación muy cerquita el uno del otro. Y así fue que Matías nuevamente me abrazó y empezó a besarme igual de rico que la otra vez!
A mi me encantaba su forma de besar pero sabía que lo que estábamos haciendo era malo y en parte me sentía mal por estar traicionando de alguna forma la confianza de mis padres así que, me safé y le dije:
- No Matías. ¿Que estas haciendo?.
- Lo mismo del otro día hermanita… no te gusta?
- Matías, somos hermanos! No podemos hacer esto!
- Si tienes razón, pero te quiero demasiado hermanita, más que a una hermana y no puedo sacar de mi mente la idea de besarte. Que quieres que haga? Me vuelves loco!
Empezó nuevamente a besarme. A sus besos yo ya no podía negarme más pues a parte de derretirme en cada beso, sabia que en el fondo yo también quería besarlo.
Matías empezó a besar mi cuello y a tocar mi espalda, nos movíamos mucho. Luego me tomo de la mano y, poniéndonos de pie, me llevo a su cuarto.
Una vez dentro cerró con llave, y de inmediato me volvió a besar. Me subió la blusa y toco mi cintura con sus manos grandes y duras.
-te amo hermanita… te amo.- me decía mientras me tocaba los senos por debajo de la blusa.
Luego me sacó la blusa y paso su lengua por todo mi abdomen. Yo le saqué su playera y comencé a descubrir lo bello que era mi hermano. Su pecho era muy velludo. Le daba un aspecto bastante varonil. Sus brazos eran fuertes y sus manos apretaban con una fuerza exquisita mi cintura!
Me saco el pantalón y mientras me besaba me acariciaba la vagina por encima de las bragas. Mientras pasaba la lengua por mis senos, yo desabroche su pantalón y toque su miembro que era muy grande.
Los dos gemíamos como locos. Me bajo mis bragas y abrió mis piernas para pasar su lengua por toda mi vagina jugando con mi clítoris y succionando mis labios. Era tan excitante que mi propio hermano estuviera comiéndome que no lo podía creer!
Metió un dedito en mi vagina y comenzó a chuparla, me gustaba mucho lo que hacía!
-Hmmmm…- me hacía gemir escandalosamente. Segura de que no había nadie en casa.
Bajé mi mano hasta su pene y lo frote por encima de su boxer. Luego metí la mano y lo masturbe.
-AAAHHHH…- El gemía y yo gemía hasta que ya no dábamos más.
Nos frotábamos los sexos de una manera tan excitante hasta que, de pronto, me tiró boca arriba en su cama y acomodo su sexo dispuesto a penetrarme. Me miro a los ojos como pensándolo…
-Métela Matías…- le dije alentándolo a que me desvirgara.- Mételo pero ten cuidado que todavía soy virgen.
Matías sonrío, me besó y luego me dijo:
- No te preocupes amor, lo haré con suavidad…
Empujó con mucho cuidado.
Me dolió un poquito pero con la excitación que sentía pronto desapareció el dolor y quedo el puro placer.
Se salio de mí y empujo de nuevo por segunda vez. Ahí entro hasta la mitad así que, se salio nuevamente y empujó por tercera vez mandando todo su pene hasta dentro. Comencé a gemir escandalosamente.
-AAAHHH HMMM Matíass… Hmmm…
Pronto empezamos a movernos suavemente hasta que me corrí junto con él.
-AAAHHHHHHHHHHHH HMMMMMMMMMM
Estuvimos mucho rato en su cama. Yo me quede encima de él un rato sin moverme. Estaba tan cansada. Era mi primer hombre! Mi hermano había sido mi primer hombre!
-Quiero cogerte de perrito…- me dijo al oído.
Yo no entendía bien lo que me decía debido a mi poca experiencia pero lo que primero me vino a la mente fue aquella vez que vi a 2 perros haciéndolo. No me equivoqué, mi hermano estaba a punto de darme de la misma forma.
Me puse boca abajo, separé mis piernas y levanté el culo en el aire.
Mi hermano se puso detrás de mí y, colocando su verga en la entrada de mi vagina, me la hundió de golpe.
-AAAHHH…- Gemí mirando las sábanas que mostraban restos de mi virginidad perdida.
Mi hermano me tomó de las caderas y esta vez comenzó a darme una verdadera cogida.
Entraba y salía con velocidad al tiempo en que yo me aferraba más fuerte de las sábanas.
Sentía como sus huevos chocaban contra mis nalgas y me excitaba con la sensación.
-AAAHHHH Matyyy te amoooo… Hmmmm…- gemía como loca.
Estaba fuera de control. Mi cabeza daba vueltas.
Matías sacando su verga de mi raja hizo que me arrodillara frente a él.
-Chúpala amor…- me dijo y yo sin saber que hacer tan solo abrí la boca.
Fue suficiente, en cuanto mi hermano me hundió la verga en la boca comenzó a soltar chorros de leche espesa en mi paladar.
Pronto sentí como la leche de mi hermano escurría por la comisura de mis labios e iba a parar hasta mi mentón.
Segundos después, mi hermano me dijo:
-Rápido, vístete que ha llegado mamá!
Tuve que salir corriendo de su cuarto olvidando en el camino mis pantaletas.
La mañana siguiente me encontraba lavando los trastes del desayuno.
Mamá y papá se habían ido a trabajar ya por lo que estaba sola con mi hermano en casa.
Vestía tan solo una faldita tipo escocés y llevaba el cabello agarrado en una cola de caballo.
En mi mente recordaba la sensación de la verga de mi hermano en mi boca cuando éste llegó por detrás y me abrazó.
-Hola hermanita, que te parece si nos echamos una cogidita antes de ir a la escuela?- Me propuso arrimándome la verga en el culo.
Sin reprocharle nada, alce el culo y pronto sentí como mi hermano metía sus manos por debajo de mi faldita para sacarme la bombacha. Luego comenzó a frotarme la vagina hasta que quedó bien lubricada, separó un poco más mis piernas y, colocando la punta de su garrote en mi entrada, así como estaba desde atrás de mí, me la hundió de un solo golpe.
-AAAHHHH… No te preocupes hermanita que me saldré a tiempo…- me dijo.
A mi la verdad es que no me importaba si me echaba la leche adentro pues mamá desde hacía unas semanas que me había comenzado a dar la píldora cuando se enteró de que tenía novio.
Mi hermano me martillaba con fuerza el culo en la cocina mientras gemíamos los 2 escandalosamente. Pronto sentí como la cabeza de su verga se hinchaba y…
-Me vengo… me vengo AAAHHHH…- Gritó anunciando su venida.- me voy a salir…
-Noooooooo!!!- grité tratando de echar el culo hacia atrás para impedirle que me la sacara pero era demasiado tarde, mi hermano había comenzado a lanzar chorros de semen fuera pegándolo en mis nalgas y mis piernas.
Mirándome con cara de asombro, por haber intentado que me echara toda la leche adentro, mi hermano me besó en los labios y me dijo:
-Vámonos que ya es tarde para la escuela.
Ese día tuve que irme a la escuela sin bombacha ya que estaba completamente empapada de su semen.
Al salir del colegio llegué a casa esperanzada de que mi hermano ya hubiera llegado para seguir follando pero la casa estaba vacía.
Me di un baño y luego me puse una playera que le pertenecía a mi hermano para andar cómoda por toda la casa sin nada debajo más que mi piel.
Fui a la cocina a buscar algo de comer y en eso escuché la puerta de enfrente abrirse. Tenía que ser Matías. Nadie más llegaba tan temprano a casa.
Me senté en una silla y abrí las piernas pensando que sería sexy y divertido que mi hermano me encontrara con las piernas abiertas mostrándole la vagina. Cuando papá entró a la cocina sentí que el mundo se me venía encima…











