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	<title>Videos Extremos XXX &#187; Relatos Zoofilicos</title>
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	<description>Los videos porno mas bizarros de la red</description>
	<lastBuildDate>Thu, 17 May 2012 23:11:34 +0000</lastBuildDate>
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		<title>La rica curiosidad por la zoofilia</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Mar 2012 11:12:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
		<category><![CDATA[Zoofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hacía tiempo que Lara había visto aquel vídeo de zoofilia, aquella mujer, a cuatro patas mientras aquel perro la montaba y otra mujer ayudaba metiendo aquel enorme pene perruno en su coño. Ella pensaba que aquello era lo más excitante que había visto. Por eso ahora veía a Kate por las cámaras de seguridad, entrando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hacía tiempo que Lara había visto aquel vídeo de zoofilia, aquella mujer, a cuatro patas mientras aquel perro la montaba y otra mujer ayudaba metiendo aquel enorme pene perruno en su coño.<br />
Ella pensaba que aquello era lo más excitante que había visto.<br />
Por eso ahora veía a Kate por las cámaras de seguridad, entrando a la mansión acompañada de aquel perro, Brush.<br />
Nerviosa se apretó las manos. Un criado le preguntó si debían dejar pasar a la visita y ella pidió que los guiasen a la sala de invitados donde ella se dirigía.<br />
En menos de cinco minutos pudo verles pasar a la sala.<center><br />
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<strong><span id="more-6255"></span></strong></center></p>
<p>-Bienvenidos. Me alegra conoceros- dio dos besos a Kate. Después pasó una mano por la cabeza de Brush.</p>
<p>-Igualmente- contestó Kate.</p>
<p>-Aquí está lo estipulado y algo más-comentó Lara dándole un sobre a la chica-. Cuéntalo si quieres, está ahí también una copia del contrato. Voy a ir a buscar mi sello y la otra copia para firmarlos.</p>
<p>Lara abandonó la sala y fue a su despacho. Comprobó que todas las cámaras de seguridad enfocaban cualquier escena de la habitación y llamó a su mayordomo, el único empleado que estaba en la mansión.</p>
<p>El hombre de unos treinta años no tardó en aparecer.</p>
<p>-Charles, quiero que te tomes esta tarde libre. Y no hace falta que vengas esta noche. Como siempre tienes una habitación reservada en el hotel.</p>
<p>-De acuerdo señorita- repuso el criado con una media sonrisa que Lara ignoró.</p>
<p>Espero unos minutos y observó cómo el hombre dejaba la mansión.</p>
<p>Manejó entonces los ordenadores para que le mostrasen todos los ángulos de la habitación con invitados fuesen mostrados en las diferentes pantallas.</p>
<p>Volvió a la sala de invitados y se dirigió a Kate.</p>
<p>-¿Tienes alguna duda con el contrato? Creo que en ellos se muestra todo lo que hemos hablado por el chat.</p>
<p>-Sí, así es. Solamente me preocupa la cláusula seis, esa que dice que tu no estarás en ningún momento en la sala.</p>
<p>-Así es. Yo estaré en mi despacho, lo veré todo desde allí.</p>
<p>-¿Y las cámaras grabarán todo?</p>
<p>-Eso es- asintió Lara-. La grabación resultante, como ves en la cláusula siguiente, solamente la podré ver yo. Y cualquier publicación de la misma será totalmente ilegal.</p>
<p>-Bien, pues estoy de acuerdo en todo lo demás.</p>
<p>Las dos mujeres firmaron los documentos y, una vez terminadas las formalidades Lara apuntó:</p>
<p>-¿Necesitas algo para empezar? En la mesa está todo lo que hablamos por chat.</p>
<p>Kate miró a su alrededor y apreció en la mesa diferentes utensilios, entre ellos un bote de lubricante.</p>
<p>-Necesitaré unos cojines. O al menos un sofá o algo. Y una manta que pueda manchar.</p>
<p>Lara se encaminó al armario y de allí sacó todo lo que ella le pidió.</p>
<p>-Bien, si no necesitas nada más me retiro. Y podéis empezar. Cualquier cosa pulsáis aquel botón de allí- señaló un botón rojo en la pared- y ya me pides lo que necesites.</p>
<p>Lara volvió a su despacho.</p>
<p>Cuando vio por la cámara vio al perro suelto en su salón de invitados. Kate lo acariciaba cuidadosamente.</p>
<p>Lara vio como poco a poco las manos de Kate se encaminaban al miembro de Brush. El can estaba quieto mientras y cuando la mano de su dueña le tocó el saco de pelo, este se quedó quieto, con las orejas erguidas.</p>
<p>Con delicadeza Kate continuó acariciando el saco. Lara se fijó en que sus manos parecían húmedas. Al mover la cámara pudo ver que tenía la mano derecha llena de lubricante mientras que la izquierda estaba seca mientras acariciaba al saco.</p>
<p>Poco a poco empezó a emerger una puntita roja.</p>
<p>Kate acarició la carne roja del can con la mano derecha, la que estaba llena de lubricante.</p>
<p>Lara deslizó su mano por debajo de sus pantalones y sus braguitas. Apretó su mano contra su chochito mojado y sintió sus propias pulsaciones de excitación.</p>
<p>Mientras en la sala Kate, ayudada de lubricante le hacía una paja a su perro. Poco después descendió su cabeza y Lara pudo ver cómo la chica acariciaba con su lengua a la polla del animal, Que ya estaba bastante grande.</p>
<p>Poco a poco la polla de Brush fue desapareciendo entre los labios de Kate.</p>
<p>Lara, comenzó a trazar suaves círculos encima de su clítoris con dos dedos.</p>
<p>Vio que Kate se empezó a desnudar mientras seguía acariciando al perro. Se quitó los pantalones y el tanga que traía. Poco después se levantó y tomó los cojines que antes le había pedido.</p>
<p>Los puso uno encima del otro y los tapó con la manta.</p>
<p>Se tumbó encima de ellos, apoyando su vientre en los cojines y dejando su culo en pompa. El perro rápidamente se le subió encima. Lara vió cómo las garras del can se agarraban a su cintura, pero seguramente no le hacían daño a causa de que Kate seguía vestida de cintura hacia arriba.</p>
<p>Lara se desnudó, mientras observaba cómo el pene de Brush de hundía en el coño de Kate.</p>
<p>Una vez desnuda volvió sentarse en su silla y se medió un dedo en lo más profundo de su vagina.</p>
<p>Poco a poco fue moviéndolo más, mientras observaba atentamente los movimientos de Kate.</p>
<p>En la sala de invitados Kate sentía cómo aquella polla que tanto amaba se insertaba en su vagina entre rápidos movimientos.</p>
<p>Disfrutaba mucho de aquellas estocadas que solo tenían la finalidad de insertarle la bola para así verter el semen perruno en su interior.</p>
<p>En su mente se veía como una perra en celo, esperando que su can la atase a el mientras aquel miembro chocaba placenteramente en sus paredes vaginales.</p>
<p>Como siempre que lo hacía con su perro sentía la humedad en sus muslos. Sabía que sus fluidos, mezclados con el líquido preseminal del perro, se resbalaban hacia sus rodillas y acababan en la manta que el había puesto.</p>
<p>Una estocada certera obligó a sus labios ceder, dejando entrar a aquel nudo de carne, produciendo que todo dejase de tener sentido por un momento y olvidase las cámaras y el trabajo que estaba haciendo y se pusiese a gemir como una posesa. Tal y como lo hacía cuando estaba en la intimidad.</p>
<p>Lara en su despacho jugaba con su vibrador y cuándo vio aquella enorme bola insertarse entre aquellos labios no pudo, ni quiso, evitar un gran orgasmo.</p>
<p>Kate yacía en los cojines, enlazada con su perro negro, que poco a poco se dio la vuelta y quedaron culo con culo.</p>
<p>Cuando se recobró un poco se acarició el clítoris, notando cómo aquel pene pulsaba dentro de ella.</p>
<p>No tubo fuerzas para llegar a otro orgasmo, el primero había sido devastador, pero aún así disfrutó de la unión postcoital tan íntima entre Brush y ella.</p>
<p>En su despacho, Lara sí llegó al segundo orgasmo. Y al tercero cuando Brush se desabotonó de Kate y ella pudo ver su gran carne en todo sus explendor.</p>
<p>Más relatos míos en Hacía tiempo que Lara había visto aquel vídeo de zoofilia, aquella mujer, a cuatro patas mientras aquel perro la montaba y otra mujer ayudaba metiendo aquel enorme pene perruno en su coño.</p>
<p>Ella pensaba que aquello era lo más excitante que había visto.</p>
<p>Por eso ahora veía a Kate por las cámaras de seguridad, entrando a la mansión acompañada de aquel perro, Brush.</p>
<p>Nerviosa se apretó las manos. Un criado le preguntó si debían dejar pasar a la visita y ella pidió que los guiasen a la sala de invitados donde ella se dirigía.</p>
<p>En menos de cinco minutos pudo verles pasar a la sala.</p>
<p>-Bienvenidos. Me alegra conoceros- dio dos besos a Kate. Después pasó una mano por la cabeza de Brush.</p>
<p>-Igualmente- contestó Kate.</p>
<p>-Aquí está lo estipulado y algo más-comentó Lara dándole un sobre a la chica-. Cuéntalo si quieres, está ahí también una copia del contrato. Voy a ir a buscar mi sello y la otra copia para firmarlos.</p>
<p>Lara abandonó la sala y fue a su despacho. Comprobó que todas las cámaras de seguridad enfocaban cualquier escena de la habitación y llamó a su mayordomo, el único empleado que estaba en la mansión.</p>
<p>El hombre de unos treinta años no tardó en aparecer.</p>
<p>-Charles, quiero que te tomes esta tarde libre. Y no hace falta que vengas esta noche. Como siempre tienes una habitación reservada en el hotel.</p>
<p>-De acuerdo señorita- repuso el criado con una media sonrisa que Lara ignoró.</p>
<p>Espero unos minutos y observó cómo el hombre dejaba la mansión.</p>
<p>Manejó entonces los ordenadores para que le mostrasen todos los ángulos de la habitación con invitados fuesen mostrados en las diferentes pantallas.</p>
<p>Volvió a la sala de invitados y se dirigió a Kate.</p>
<p>-¿Tienes alguna duda con el contrato? Creo que en ellos se muestra todo lo que hemos hablado por el chat.</p>
<p>-Sí, así es. Solamente me preocupa la cláusula seis, esa que dice que tu no estarás en ningún momento en la sala.</p>
<p>-Así es. Yo estaré en mi despacho, lo veré todo desde allí.</p>
<p>-¿Y las cámaras grabarán todo?</p>
<p>-Eso es- asintió Lara-. La grabación resultante, como ves en la cláusula siguiente, solamente la podré ver yo. Y cualquier publicación de la misma será totalmente ilegal.</p>
<p>-Bien, pues estoy de acuerdo en todo lo demás.</p>
<p>Las dos mujeres firmaron los documentos y, una vez terminadas las formalidades Lara apuntó:</p>
<p>-¿Necesitas algo para empezar? En la mesa está todo lo que hablamos por chat.</p>
<p>Kate miró a su alrededor y apreció en la mesa diferentes utensilios, entre ellos un bote de lubricante.</p>
<p>-Necesitaré unos cojines. O al menos un sofá o algo. Y una manta que pueda manchar.</p>
<p>Lara se encaminó al armario y de allí sacó todo lo que ella le pidió.</p>
<p>-Bien, si no necesitas nada más me retiro. Y podéis empezar. Cualquier cosa pulsáis aquel botón de allí- señaló un botón rojo en la pared- y ya me pides lo que necesites.</p>
<p>Lara volvió a su despacho.</p>
<p>Cuando vio por la cámara vio al perro suelto en su salón de invitados. Kate lo acariciaba cuidadosamente.</p>
<p>Lara vio como poco a poco las manos de Kate se encaminaban al miembro de Brush. El can estaba quieto mientras y cuando la mano de su dueña le tocó el saco de pelo, este se quedó quieto, con las orejas erguidas.</p>
<p>Con delicadeza Kate continuó acariciando el saco. Lara se fijó en que sus manos parecían húmedas. Al mover la cámara pudo ver que tenía la mano derecha llena de lubricante mientras que la izquierda estaba seca mientras acariciaba al saco.</p>
<p>Poco a poco empezó a emerger una puntita roja.</p>
<p>Kate acarició la carne roja del can con la mano derecha, la que estaba llena de lubricante.</p>
<p>Lara deslizó su mano por debajo de sus pantalones y sus braguitas. Apretó su mano contra su chochito mojado y sintió sus propias pulsaciones de excitación.</p>
<p>Mientras en la sala Kate, ayudada de lubricante le hacía una paja a su perro. Poco después descendió su cabeza y Lara pudo ver cómo la chica acariciaba con su lengua a la polla del animal, Que ya estaba bastante grande.</p>
<p>Poco a poco la polla de Brush fue desapareciendo entre los labios de Kate.</p>
<p>Lara, comenzó a trazar suaves círculos encima de su clítoris con dos dedos.</p>
<p>Vio que Kate se empezó a desnudar mientras seguía acariciando al perro. Se quitó los pantalones y el tanga que traía. Poco después se levantó y tomó los cojines que antes le había pedido.</p>
<p>Los puso uno encima del otro y los tapó con la manta.</p>
<p>Se tumbó encima de ellos, apoyando su vientre en los cojines y dejando su culo en pompa. El perro rápidamente se le subió encima. Lara vió cómo las garras del can se agarraban a su cintura, pero seguramente no le hacían daño a causa de que Kate seguía vestida de cintura hacia arriba.</p>
<p>Lara se desnudó, mientras observaba cómo el pene de Brush de hundía en el coño de Kate.</p>
<p>Una vez desnuda volvió sentarse en su silla y se medió un dedo en lo más profundo de su vagina.</p>
<p>Poco a poco fue moviéndolo más, mientras observaba atentamente los movimientos de Kate.</p>
<p>En la sala de invitados Kate sentía cómo aquella polla que tanto amaba se insertaba en su vagina entre rápidos movimientos.</p>
<p>Disfrutaba mucho de aquellas estocadas que solo tenían la finalidad de insertarle la bola para así verter el semen perruno en su interior.</p>
<p>En su mente se veía como una perra en celo, esperando que su can la atase a el mientras aquel miembro chocaba placenteramente en sus paredes vaginales.</p>
<p>Como siempre que lo hacía con su perro sentía la humedad en sus muslos. Sabía que sus fluidos, mezclados con el líquido preseminal del perro, se resbalaban hacia sus rodillas y acababan en la manta que el había puesto.</p>
<p>Una estocada certera obligó a sus labios ceder, dejando entrar a aquel nudo de carne, produciendo que todo dejase de tener sentido por un momento y olvidase las cámaras y el trabajo que estaba haciendo y se pusiese a gemir como una posesa. Tal y como lo hacía cuando estaba en la intimidad.</p>
<p>Lara en su despacho jugaba con su vibrador y cuándo vio aquella enorme bola insertarse entre aquellos labios no pudo, ni quiso, evitar un gran orgasmo.</p>
<p>Kate yacía en los cojines, enlazada con su perro negro, que poco a poco se dio la vuelta y quedaron culo con culo.</p>
<p>Cuando se recobró un poco se acarició el clítoris, notando cómo aquel pene pulsaba dentro de ella.</p>
<p>No tubo fuerzas para llegar a otro orgasmo, el primero había sido devastador, pero aún así disfrutó de la unión postcoital tan íntima entre Brush y ella.</p>
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		<title>Abyy en relato de zoofilia</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Oct 2011 00:34:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
		<category><![CDATA[Zoofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un año que trabajo aquí, debido a mi divorcio decidí empezar de nuevo, huí de todo eso que me hacía mal, llegué a esta ciudad solo con unos cuantos billetes en mi bolsa, pero pronto el dinero se fue haciendo menos. No iba a pedir limosna, eso me lo propuse desde el comienzo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un año que trabajo aquí, debido a mi divorcio decidí empezar de nuevo, huí de todo eso que me hacía mal, llegué a esta ciudad solo con unos cuantos billetes en mi bolsa, pero pronto el dinero se fue haciendo menos. No iba a pedir limosna, eso me lo propuse desde el comienzo de mi odisea. Debido a la escases de trabajo se me hizo casi imposible conseguir uno. En ninguna parte me contrataban. Sobre todo porque solo tengo experiencia como ama de casa, nunca trabajé durante mis años de matrimonio, pero ahora debía hacerlo debido a mis hijas. A mis tres rayos de sol los había enviado con una amiga para que mi ex marido no las encontrara. Ellas se llevan solo por un año de diferencia cada una, la más grande tiene 15, la otra 14 y la ultima 13, a todas las amo por igual es por eso que estoy aquí para sacarlas adelante.<span id="more-5758"></span></p>
<p>Fui al súper mercado para comprar los últimos víveres que tendría y por suerte vi un letrero que decía: “Se solicita muchacha para trabajar como sirvienta, interesadas presentar solicitud elaborada en las oficinas de éste establecimiento”.</p>
<p>Sin dudarlo compré algo de comida rápida para tener fuerza y después pedí una solicitud en servicios al cliente. Comí con nerviosismo, pero a mi ritmo, cuando terminé limpié la mesa y comencé a llenar la solicitud, por lo general contratan solo a las chicas jóvenes y mis cuarenta años no me ayudarían mucho, pero obviamente sería de las más experimentadas, más aun por ser ama de casa y conocer mil y un trucos para el mantenimiento del hogar. Cuando llegué a la oficina vi que había otras dos chicas esperando.</p>
<p>-¿Disculpe, es aquí para la entrevista del puesto de sirvienta?-. Pregunté con voz tímida a la recepcionista que se encontraba sentada viendo el monitor de su computadora.</p>
<p>-Así es, por favor tome asiento y le harán la entrevista en seguida-. Dijo sin voltear a verme, eso se me hizo algo descortés, pero la comprendí ya que al parecer laborar en un súper mercado quita mucho tiempo. En cuanto me senté llamaron a la chica que estaba cerca de la recepcionista, entró, pero no fueron más de dos minutos cuando ella salió y dijo a la otra chica que se fueran, al parecer la otra chica era amiga suya que solo la había acompañado. Salió una mujer de unos veinticinco años, con un traje color beige, le preguntó si había más chicas esperando y la recepcionista dijo que solo yo estaba esperando.</p>
<p>-Muy bien Gaby, gracias. Por favor pase-. Al decir esto me levanté y casi hipnotizada la contemplé de pies a cabeza, sus pies pequeños, parecían más grandes de lo que son debido a los tacones café que llevaba puestos, traía tobimedias color perla que resaltaban a la vista, sus pantalones llegaban un poco más arriba de los tobillos, su saco era muy pulcro, su camisa color hueso también resaltaba a la vista y su figura se escondía muy bien debajo de ese traje. De cara redonda y labios un poco gruesos, estaba maquillada con sombra rosa, la hacía verse muy femenina, sus labios también estaban pintados de rosa y brillaban como si nunca estuvieran secos en momento alguno.</p>
<p>Me entrevistó de manera directa y yo respondí de la misma manera, casi me hacía retirarme cuando le dije que tal vez sería la mujer más experimentada que vería en todo el día. Al decir esto me miró fijamente, como si la hubiera ofendido al decir lo anterior.</p>
<p>-¿Por qué dice eso?-. Preguntó ingenua.</p>
<p>-Porque tengo 15 años de experiencia como ama de casa, como nunca he tenido otra ocupación, es lo único que sé hacer; así que si me contrata, tenga la seguridad que su casa siempre estará pulcra-. Respondí segura de mi misma y con un tono orgulloso.</p>
<p>Ella sonrió, como si esa fuera la respuesta que toda la mañana y tal vez desde días antes estaba esperando. –Muy bien, espera-. Respondió y de inmediato escribió en una hoja de papel la dirección de su casa. – ¿Ya comió? Venga conmigo, tomaré mi almuerzo y después termina mi turno una hora después, si gusta después de comer puede esperarme viendo las ofertas que hay en la tienda, cuando yo termine la vocearé para irnos a mi casa, ¿me repite su nombre por favor?-.</p>
<p>-Alejandra-. Dije casi sin aliento, no podía creer que al fin había conseguido trabajo.</p>
<p>Almorzamos en un restaurante cerca de ahí, la pequeña hamburguesa que había comido antes no fue suficiente. Al terminar fuimos de nuevo al súper mercado y me dijo que no tardaría, mientras fui a ver toda la tienda. Cuarenta y cinco minutos después oía su voz por las bocinas, me dirigí a la salida y ahí estaba ella esperando.</p>
<p>Tardamos media hora más o menos en llegar a su casa, ella me indicaba las rutas más fáciles de llegar a su casa, que estaba dentro de un fraccionamiento privado en el cual las casas eran grandes, la más pequeña era incluso más grande que la casa donde viví tanto tiempo. Dio vuelta en una pequeña calle.</p>
<p>-Esta calle es parte de mi casa, las paredes que ves ahí son de mi terreno, espero que no cause mala impresión y creas que soy una riquilla sin escrúpulos-. Dijo soltando una risa.</p>
<p>-Para nada señorita Acosta, al contrario, todo esto se lo ha ganado usted con esfuerzo-. Respondí sinceramente y le sonreí al hacerlo.</p>
<p>Al final de la calle estaba la puerta, oprimió el botón para abrirla y después entramos a la propiedad.</p>
<p>Por un lado había muchos árboles, no pude observarlos bien, ya que pasábamos algo rápido. Ya casi llegando oí unos ladridos muy fuertes, me intimidaron y supuse que la señorita Acosta tendría un perro enorme y bravo que podría atacarme en cuanto bajara del coche. Por fortuna no fue así, el perro, un rottwailer, precisamente enorme como lo había imaginado estaba enrejado en una parte del jardín cerca de la casa.</p>
<p>Bajamos y no hice más que verlo, la señorita Acosta me dijo que no tuviera miedo peor no pude hacerle caso, me tomó de la mano y me acercó a él, en cuanto ella dijo su nombre dejó de ladrar y a nos vio con una mirada tierna, la señorita acercó mi mano y justo cuando imaginé que me arrancaría los dedos, solo me lamió.</p>
<p>-Ves, te dije que es muy dócil, nunca ha atacado a mis amigos o familiares y con eso ya esta acostumbrado a ti-. Volteó y me sonrió.</p>
<p>Ya dentro de la casa me la mostró para ubicar todos y cada uno de los rincones de ésta, me indicó cuál sería mi habitación, me dijo los días que el camión de la basura viene, en fin, todos los detalles que debía saber para no hacer un mal trabajo.</p>
<p>Eso fue cuando la conocí, hace unos días hice lo peor que una empleada puede hacer a su jefe y lo peor  fue que ella se dio cuenta.</p>
<p>-Ale, ¿puedes venir por favor?- Dijo asomándose por las escaleras.</p>
<p>-Sí señorita, en seguida-. Respondí terminando de limpiar la mesa.</p>
<p>La veo en sentada en la sala del segundo piso de la casa.</p>
<p>-Mándeme, señorita.</p>
<p>-¿Ya lavaste la ropa?-. Dijo con un tono que jamás había escuchado, muy serio y cortante.</p>
<p>-S… Sí señorita-. Tartamudee al oír su tono de voz.</p>
<p>-Bien; ven acompáñame-. Dijo de nuevo con ese tono intimidante.</p>
<p>No dije nada, la vi levantarse rápidamente y dirigirse a su habitación, la seguí como si de un imán se tratara. En su habitación abrió un cajón</p>
<p>-Te pregunté eso porque desde hace días noté que me hacen falta varias prendas íntimas, ¿tú sabes algo de eso?-. Preguntó sin quitarme la mirada de encima.</p>
<p>-N… N… No señorita, no sé-. Respondí muy temerosa, me había descubierto, ya no sabía que decir.</p>
<p>-Ale, no mientas, sólo estamos nosotras dos en esta casa, o ¿acaso me dirás que el perro vino, abrió el cajón, tomó las pantaletas que están hasta abajo y las agarró?-. Dijo con tono sarcástico y furioso a la vez.</p>
<p>-N… No, sí fui yo, discúlpeme-. Dije con voz casi audible y viendo hacia el piso, no podía verla a los ojos, la había defraudado.</p>
<p>-¿No te pago lo suficiente para comprar ropa?-.</p>
<p>-No, no es eso, es que…-.</p>
<p>-¿Qué, Ale?-.</p>
<p>Con todas las fuerzas hablé, la confesión era muy bochornosa.</p>
<p>-Hace días, cuando usted estaba trabajando me masturbé y use algunas de sus prendas para hacerlo, el olor me causa mucha excitación-. Dije con la voz temblorosa, y la cara completamente roja, aun no podía verla a la cara y mucho menos podría hacerlo después de esa confesión.</p>
<p>Di un  pequeño vistazo, noté que ella tenía los ojos muy abiertos, no quise voltear la cabeza, solo esperé las palabras “Estas despedida, largo de aquí”. Al no escuchar nada di un fuerte suspiro y ella de inmediato dijo: -Ve a cenar y después a dormir, yo iré después, en estos momentos no puedo verte-. Cuando dijo esas palabras sentí como si un rayo cayera y me diera directamente en el pecho, asentí solo con la cabeza y me retiré a la cocina.</p>
<p>Durante la noche no pude dormir, pensamientos de impotencia pasaban por mi mente, no dejaba de pensar en lo defraudada que la señorita Acosta estaba de mí, pensaba en cuanto tempo tomaría recoger todas mis cosas e irme o incluso si ella me dejaría irme con mis cosas. Cuando me di cuenta oí que ella tocaba a la puerta, de inmediato una duda pasó por mi cabeza: ¿Qué hacía ella levantada a semejantes horas de la madrugada?</p>
<p>Resulta que ya eran las cinco de la mañana, hora de levantarnos ambas, tal vez me pediría que me fuera a esa hora. No fue así ella solo dijo: -Ale, ven a desayunar, es hora de iniciar el día-.</p>
<p>Sé que ella es muy cortes, tal vez me daría de desayunar antes de correrme. Bajé y ella ya había hecho un buen desayuno, sobre todo hizo tostadas francesas, mis favoritas desde la primera vez que ella las hizo y ella así lo sabía. No sabía que decir así que solo di un saludo con la voz muy quebrada.</p>
<p>Ella me saludó con la voz más serena que he oído, ¿acaso ya no estaba molesta o ella sabía muy bien controlar su ira?</p>
<p>Después del desayuno ella me dijo: -Por favor, ve a tu habitación y desnúdate después ve a mi habitación-.</p>
<p>La miré asombrada, ¿acaso era una broma, una forma de castigo o me mandaría a la calle completamente desnuda? Subí las escaleras como poseída, mi mente solo tenía un pensamiento: Ir y denudarme. Al entrar dejé caer mi bata, el camisón y la pantaleta que traía también cayeron al piso. Miré abajo y vi mis senos desnudos, mis pezones comenzaban a endurecerse, no por el frio sino porque me sentía algo excitada, no podía creer que mi jefa me ordenara desnudarme y yo sin titubear lo hice. ¿Por qué lo hice?</p>
<p>Salí de mi habitación sin cubrir mis senos o vagina con mis manos, toqué en la puerta de la señorita Acosta y la oí decir que pasara. Así lo hice y al terminar de empujar la puerta la vi, como tenia la vista baja, vi primero sus tacones negros, subí la vista un poco, sus piernas torneadas y de un tono negro hermoso debido a las medias de seda que traía puestas; subí más, tenía puesto un body negro con aberturas en la entrepierna y los senos; no traía pantaletas o brasier, su cuerpo era el de una diosa para mis ojos. Se sentó en su cama y me dijo que me acercara, al mismo tiempo me hacía una señal con su dedo, se veía muy sexy.</p>
<p>Así lo hice, sin pensarlo mis piernas se movieron y en seguida estaba frente a ella.</p>
<p>-Déjame ponerte esto-.</p>
<p>Sacó de un paquete nuevo un par de medias italianas negras también. –Alza tu pierna-. Ordenó con una voz suave-. Sin pensar de nuevo, la subí. Enrolló la media y comenzó a ponérmela, la sensación era increíble, si la suavidad tiene una definición, éstas medias son esa definición.</p>
<p>Me puso un par de tacones italianos que brillaban como si ellos fueran la fuente de luz de la habitación.</p>
<p>En seguida me puso la otra media, en seguida me puso un body, que a diferencia del suyo, éste no tenía copas para los senos pero también tenía abertura, de hecho, más grande que la del suyo. ¿Pero por qué me trata así, acaso no soy yo la ladrona que no merece más que su odio?</p>
<p>Me acarició la mejilla y me mostró un disfraz de mucama francesa, me lo puso también y ya vestida me ordenó que iniciara mi quehacer.</p>
<p>De inmediato pensé: Yo no merezco esto, soy una de las peores personas que hay en este mundo.</p>
<p>Pero sin pensarlo me miré al espejo y noté que me veía muy sexy. Bajé y me dispuse a desempolvar una de las vitrinas de la sala.</p>
<p>Oí bajar a la señorita Acosta, oí sus tacones cerca de mí y ella cerró mis ojos con un listón y lo amarró en mi cabeza, tomó mi mano y me guió cerca de ahí, en la sala. Me jaló un poco indicando que me sentara. Así lo hice y me quedé quieta. La oí alejarse y yo, muy nerviosa me avergoncé al tener pensamientos lujuriosos. Sentía un cosquilleo en todo el cuerpo, mi respiración se aceleró y comencé a temblar como si hiciera mucho frio, pero no era así, el cálido sol matinal se asomaba en las ventanas.</p>
<p>Oí los tacones acercarse y de pronto sentí sus manos acariciar mis tobillos, doy un pequeño salto al sentir su mano, pero de inmediato me tranquilizo. Sus manos suben por mis pantorrillas, se concentran en mis rodillas, las acarician por unos segundos, suben lentamente por mis muslos, los acaricia por unos segundos, no toca mi entrepierna, pero sube por mis costados, acaricia mis brazos, me siento indefensa, pero esto me hace empezar a excitarme cada vez más. No puedo creerlo, ¿por qué siento esto, por qué ella me trata así, es esta su manera de castigarme?</p>
<p>De pronto, siento sus manos abrir mis piernas con algo de fuerza, yo no me opongo y las abro. Rápidamente siento algo extraño en mi sexo, siento aire que pega en mis labios, me da miedo y pregunto: -¿Señorita, que es eso?-. Ella no responde.</p>
<p>De pronto siento algo muy húmedo, cálido y un poco rasposo en mi sexo. Me aterro y cierro un poco las piernas, ella me agarra y lo impide, sigo sintiendo esto, pareciera que algo o alguien está dándome sexo oral. Gimo ya que me da un placer inexplicable. La escucho reír a ella, el placer no me permite hablar, oigo un chasquido de dedos y siento algo muy pesado sobre mí, no logro ver nada, pero me doy una idea de que puede ser eso.</p>
<p>Siento algo húmedo cerca de mi vagina, cuando menos lo espero, eso se mueve fuerte y me lastima un poco. El peso me desconcentra, al fin me doy cuenta, eso que esta encima de mí es ¡el perro! Lo oigo jadear y su saliva empieza a caer en mi cuello y escurre hacia mis senos. Ese perro que tantas veces saqué a pasear, que incluso me protegía cuando regresábamos algo tarde y gruñía a toda persona que pasara cerca nuestro, ese animal que jugaba en el jardín. Ahora estaba intentando penetrarme, definitivamente este es el castigo de la señorita Acosta.</p>
<p>-Recuerda que Goliat es un semental, mi linda Ale-. Dijo ella con un tono un poco de burla.</p>
<p>Mi jefa se burla de mí, pero esa forma de denigre me gusta, ¿Por qué? Me está ofreciendo como si me tratara de un animal también, ¡pero yo soy una mujer! No quiero ser penetrada por un perro.</p>
<p>-Tranquila linda, eres una dulce perrita ahora, Goliat ya hace meses que no ha conseguido pareja y quien mejor para saciar sus necesidades que mi perrita Ale-.</p>
<p>No soy perrita, soy una mujer, ¡Una mujer! Pero, por que me excita tanto este pensamiento, las mujeres no deben tener sexo con los perros… o ¿sí?</p>
<p>El perro empieza a sacudirse cada vez más, siento su pene golpear mi sexo, parece como si alguien metiera un lápiz, creí que su pene sería más carnoso. Al fin entra, y el perro no deja de bombear, está ya muy caliente su miembro, mi vagina también, sobre todo por los golpes que dio con su miembro duro. Pareciera que siempre ha tenido sexo con mujeres, siento como se calienta cada vez más, y también, puedo asegurar que cada vez se siente más grande dentro de mí. Al mismo tiempo mi cabeza da vueltas, ya no sé quién soy, pero cuando me doy cuenta estoy gimiendo, no de dolor sino de placer, su pene al fin esta grueso, lo siento frotar mis paredes vaginales.</p>
<p>Siento como acelera, el perro está dispuesto a llegar al fondo, aun en esta posición el perro me tiene agarrada por los hombros, así que su fuerza es descomunal.</p>
<p>-Este solo es el inicio linda, no creas que es como un hombre-. Dijo la señorita mientras acariciaba mi cabeza. No pude decir nada, solo un balbuceo inentendible salió de mi boca.</p>
<p>Penetra cada vez más rápido, al acelerar siento llegar un orgasmo, no sé cuántos van, pero sé que este no será el último. Comienzo a sentir algo mas, algo se está abriendo camino dentro de mí, sin fuerzas, solo me queda sentirlo, de repente ella quita el listón de mis ojos, veo su pelo negro cerca de mí, la saliva sigue cayendo en mi cuello y sigue escurriendo. Gimo en dirección de mi…Dueña, mi Ama.</p>
<p>Alargo un poco el cuello para ver como su pene está dentro de mí, veo como bombea y subo la mirada, siento cómo algo enorme empieza a entrar, el nudo se abre amino, siento como estira mis labios, el dolor me tiene esclava. Ya dentro, el perro sigue bombeando a pesar de que su nudo ha entrado, el perro aun no satisface su instinto. Es definitivo, soy la hembra de Goliat, me ha hecho suya un perro. Me habitúo al dolor y ahora solo siento placer, un placer que nunca nadie ni nada me ha hecho sentir.</p>
<p>Veo la saliva y comienzo a untarla en mis pechos con mis dedos, veo la cara de mi ahora amante canino, podría asegurar que su expresión tiene un aire triunfal, cada vez bombea un poco mas lento. –¿Te gusta?-. Pregunta mi Ama.</p>
<p>La veo a los ojos, no puedo responder con palabras, solo gimo como si se tratara de un ladrido que sale de mi boca, ¿o será hocico?</p>
<p>-Mira a mi perrita copulando con su macho-.</p>
<p>Mi ama me insulta de nuevo… ¿acaso es un insulto?, no, no lo es, es la verdad, ahora soy una perra, una perra apareándose con su macho.</p>
<p>-Jadea, mi perrita-. Dice mi Ama, es una orden de ella, su perro es mi amante y yo soy suya, es mi dueña, debo obedecerla.</p>
<p>Comienzo a jadear, saco la lengua. Mi ama estira su mano, me acaricia la cabeza, ella me quiere, debo mostrar mi gratitud, así penetrada como estoy, volteo a ver a mi Ama y le lamo la mano. Goliat ya no se mueve, disfruto de este momento de paz y placer al sentir su bola estimulándome. Mi Ama estira su mano y comienza a estimularme, acaricia mi clítoris, siento como mueve la bola cuando ella mueve su mano. Ese gesto me lleva al cielo, mi Ama me quiere, le gusta estimular a su perrita. Podré ser más grande que ella, pero ella usa ese diminutivo y me encanta.</p>
<p>Goliat se mueve a un lado, sin advertirlo, mi Ama me besa en la boca, su sabor es delicioso, se mezcla con el sabor de la saliva de Goliat, no merezco tal honor por parte de mi Ama, pero acepto gustosa. Goliat se impacienta, comienza a jalar, me duele, no tanto como antes, peor duele, gimo por el dolor y placer que siento. Mi vagina comienza a abrirse de nuevo, veo como empieza a salir ese rojo nudo. Jala una última vez y de la fuerza oigo un sonido. Su pene esta fuera, moviéndose de un lado a otro.</p>
<p>Mi ama se retira, la observo curiosa, entra a la cocina y casi de inmediato la veo volver con una copa en la mano. –Ponte en cuclillas-. Me bajo del sillón y de inmediato obedezco la orden, soy una perrita amaestrada. Pone la copa en el piso y mi posición hace que el semen caiga dentro de ella. Se pone detrás de mí y acaricia mi cabeza, baja su otra mano y me acaricia la vagina también, este gesto de amor me llena de alegría, al mismo tiempo que siento como una buena cantidad de semen se escurre fuera de mí, permanezco en esa posición sonriendo con mis ojos y esperando con ansias la siguiente orden de mi Ama. Observamos cómo va cayendo el semen en la copa, la última gota cae y la copa está medio llena. La toma y me la enseña, la acerca a mi cara y huelo ese semen, con un olor agrio me atrae. La pone en mi boca con suavidad, inclina mi cabeza hacia atrás y después la copa con la otra mano. Bebo el delicioso líquido, pero lo hago como lo hace una perrita, con la lengua.</p>
<p>Mi ama se acerca a la escalera, de pronto saca una pequeña bolsa de regalo, de ella saca un hermoso collar rosa, al parecer tiene ópalos incrustados en él, no merezco tal regalo, no soy digna. Aun así mi Ama me indica que me quede quieta, pone el collar y lo ajusta, debo verme muy hermosa. Saca una placa dorada con mi nombre en ella, la acerca a mí y veo lo que está escrito “Abby”, ese será mi nombre de ahora en adelante. Ahora saca una cadena dorada, el mango al otro extremo es del mismo color y con ópalos incrustados también. –Abby voltea-. Dice mi ama y yo curiosa lo hago, la veo sacar un buttplug con cola en un extremo, lo sacude mientras me lo muestra. Lo unta con lubricante, y lo mete en mi ano, siento un malestar, peor de inmediato se va, ahora soy una perrita completa, volteo hacia atrás y muevo mis caderas, es difícil, pero al fin logro mover mi nueva colita. Mi ama aplaude cuando me ve hacerlo y acaricia mi cabeza. Yo lamo su mano para mostrar mi gratitud.</p>
<p>-De ahora en adelante cuando diga la palabra Bitch, serás mi perrita, responderás al nombre de Abby y seguirás todas mis órdenes, justo como una buena perrita lo haría. En cambio, cuando diga Slut, volverás a ser Ale, la mucama francesa podrás hablar de nuevo y andar en dos piernas. Ahora sal al jardín a orinar, yo te observaré desde aquí-. Dijo con un tono muy suave y maternal.</p>
<p>Me abre la puerta del jardín y salgo, busco un buen lugar y hago mis necesidades en cuatro patas, como toda perrita haría, regreso con ella.</p>
<p>Muy bien mi Abby hermosa, prepárate, mañana será un día muy ocupado.</p>
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		<title>Secretos compartidos de Zoofilia</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Oct 2011 16:40:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
		<category><![CDATA[Zoofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[Treinta y uno de octubre, tres semanas han pasado desde aquel incidente, las fantasías de Jessica sobre ser violada han disminuido considerablemente, nunca habló sobre ello con nadie, solo Geroi es su héroe y confidente sobre este hecho. La fiesta de día de brujas de la empresa tiene lugar en el salón de fiestas del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Treinta y uno de octubre, tres semanas han pasado desde aquel incidente, las fantasías de Jessica sobre ser violada han disminuido considerablemente, nunca habló sobre ello con nadie, solo Geroi es su héroe y confidente sobre este hecho. La fiesta de día de brujas de la empresa tiene lugar en el salón de fiestas del hotel Fiesta Inn que se encuentra cerca de ahí, aunque aún era temprano, muchos empleados asistieron disfrazados a trabajar para amenizar el ambiente. Lulú, la secretaria de Jessica, no iba disfrazada, pero traía su disfraz en una bolsa, en cuanto su turno terminara se cambiaría en el baño.<center><strong><span id="more-5733"></span></strong></center></p>
<p>Su cuerpo no causaba envidia, pero sí era esbelto; grandes senos, heredados de su madre; piernas largas y bien torneadas; su rostro, un poco afilado y largo la hacía parecer más delgada, su nariz era un poco larga también, sus ojos verdes aunque pequeños, hacían que su rostro adquiriera una inocencia angelical, más aun cuando sonreía y los entre cerraba. Su cabello largo y de un tono castaño claro, era la combinación perfecta para ese rostro.</p>
<p>Lulú había notado el cambio de Jessica casi de inmediato, desde aquella vez que la llamó en medio de la noche para avisar sin previo aviso que no iría a trabajar supo que algo le había sucedido, solo que no sabía muy bien que era. Al día siguiente de su falta, Jessica había llegado como de costumbre a la compañía, sin embargo, su actitud había cambiado; mucho más alegre, había impuesto una nueva regla, que todos los involucrados en su piso, sin excepción alguna, dejaran de trabajar a la hora de salida, no habría horas extra, no habría trabajo en casa, en cuanto terminara el turno, todos debían estar listos para irse.</p>
<p>Este cambio repentino extrañó mucho a Lulú y a todos los demás, algunos hacían bromas diciendo que Jessica al fin había tenido sexo; muchos se habrían ido de espalda al saber que esto era cierto y más aun al saber que su amante era un perro que había encontrado en la calle. Lulú, a pesar de ser la persona más cercana a Jessica no tenía idea alguna del porqué del cambio repentino, no hasta este día.</p>
<p>Eran ya casi las seis, todos en el piso de Jessica estaban ya listos para irse a la fiesta que iniciaría en el hotel una hora después, otros se irían directo a casa a acompañar a sus hijos a pedir dulces, Lulú estaba sacando su bolsa con el disfraz, cuando de pronto Jessica la llamó a su oficina con una voz tan amable que no pudo ignorarla. Una vez dentro, con esa suave voz que hipnotizaría a cualquiera, le dijo que podía usar su oficina para cambiarse: -Lourdes, tú no debes entrar a esos baños para cambiarte, puedes hacerlo aquí; no digo que los baños sean sucios, pero aquí tendrás mas intimidad al cambiarte. Además, ya viste cuantas chicas tuvieron la misma idea que tú de no ponerse su disfraz, los baños en este momento estarán muy repletos-. Sonrió y con un ademan mostrando la oficina le hizo saber a Lulú que era bienvenida.</p>
<p>Todavía más extrañada, Lulú no pudo decir palabra alguna debido a que Jessica la había tomado del brazo y la acompañó a su escritorio, agarró la bolsa de mano de Lulú y la otra bolsa con el disfraz. Entraron a la oficina de nuevo, ésta era algo amplia, si tuviera una cama y ropero sería una habitación perfecta. Lulú observó a Jessica, con una mirada le indicaba que saliera, pero Jessica no lo hizo, se fue a sentar al pequeño sillón, cruzó la pierna izquierda y se dedicó a observar. Lulú un poco avergonzada, comenzó a quitarse la ropa, dio la espalda a Jessica y se quitó el saco, la blusa, después bajó el cierre de su falda y se movió un poco para aflojarla, seguidamente ésta caía al suelo; bajó sus medias y se quitó los tacones, toda su ropa la dejó en una silla cercana, su ropa interior era negra y transparente, le daba más vergüenza aun ya que la bolsa con su disfraz la tenía Jessica, se volvió hacia ella y se la pidió amablemente.</p>
<p>Jessica extendió la mano y le entregó la bolsa, pero la agarró por el antebrazo con la otra mano, le miró fijamente a los ojos, no tenía la mirada amenazante, pero sí un poco tierna, sin pensarlo sacó su lengua y mojó sus labios. Lulú se espantó un poco, pero Jessica la soltó casi de inmediato, le ayudó a guardar su ropa de trabajo, como no traía maleta, Jessica se ofreció a prestarle unos ganchos y dejar su ropa ahí hasta el día próximo para después llevársela. Lulú asintió, pero en su interior tenía desconfianza. Después comenzó a vestirse, su disfraz era de reina de corazones, se puso el corsé rojo, el cual Jessica le ayudó a ponerse; la minifalda roja también, ambos tenían corazones negros y rojos como adorno, las medias blancas con pequeños dibujos de póker y al final sus tacones rojos.</p>
<p>Ya disfrazada volteó y vio que Jessica estaba desnudándose también, ya no tenía la blusa, su sostén era color vino con motivos florales, bajó su falda también dando pequeños brincos ya que estaba un poco atorada, al fin la bajó y la dejó caer, sus pantaletas eran color vino también, se mezclaban con el negro de sus pantimedias que de inmediato bajó y dejó en el sillón. Se dirigió a su closet y sacó su disfraz. Éste era de monja, un hábito café, no era muy original ni mucho menos especial, ella se sentó de inmediato y pidió ayuda a Lulú: -Lulú, por favor, píntame la cara de calavera.</p>
<p>Lulú la vio y de inmediato fue a ayudarle. Ya ambas vestidas, salieron del edificio y un Lincoln blanco las esperaba en el estacionamiento. Llegaron rápidamente a la fiesta y ahí Lulú estaba dispuesta a separarse de Jessica, pero ella la invitó a su mesa. Dio un vistazo, al no ver a sus amigas y mucho menos reconocerlas, asintió y siguió a Jessica a su mesa que se encontraba cerca de la pista de baile. Ya mucha gente estaba bailando pero Lulú no tenía ganas. Llegaron varios jefes de piso a saludar a Jessica y notó algo raro en la forma en que ellos se dirigían a ella. No oía bien debido a lo alto de la música pero al ver las expresiones de Jessica sabía que no eran buenas noticias las que recibía de los jefes de piso. Jessica hizo ademán para que la acompañara a salir y fueron al baño.</p>
<p>No fueron al baño del piso del salón de fiestas, subieron a uno dos pisos más arriba, lugar que estaba casi desierto ya que la actividad estaba abajo en los salones de fiesta, al entrar Jessica cerró con seguro.</p>
<p>-Un idiota filtró información a nuestra competencia-. Dijo Jessica con voz grave mientras se recargaba en el lavabo de mármol y veía su reflejo en el espejo.</p>
<p>-¿Qué va a hacer al respecto?-. Preguntó Lulú con voz algo temblorosa, sabía que estos asuntos enojaban mucho a su jefa.</p>
<p>-Primero divertirnos, no dejaré que este asunto arruine la velada, después, mañana a primera hora contáctame con el abogado de la empresa, quiero que quién quiera que haya sido sea despedido rápidamente y fichado para que ninguna empresa lo contrate-. Dijo con tono sereno, tenía la barbilla agarrada por su mano derecha.</p>
<p>Lulú se disponía a abrir la puerta cuando Jessica la llamó:</p>
<p>-Lulú, ¿qué pensarías de una persona que tiene relaciones sexuales poco convencionales?-.</p>
<p>La pregunta tomó por sorpresa a Lulú que se quedó viendo a Jessica con los ojos muy abiertos.</p>
<p>-Pues… Depende a que se refiera con poco convencionales-. De pronto un pensamiento invadió a Lulú… ¿era acaso que su jefa conocía su secreto?</p>
<p>-Sexo con animales, por ejemplo-. Dijo Jessica con toda naturalidad.</p>
<p>-Cada quien es libre respecto a su sexualidad, en lo personal no me gusta el sexo con animales, no es que diga que yo lo haya hecho, pero no me llama la atención como para hacerlo y por consecuencia, no me gusta-. Lulú parecía saber por qué Jessica le había preguntado eso, solo esperaba que su jefa lo confirmara.</p>
<p>-Debido a tu respuesta y a la forma en que me estás viendo ahora, puedo ver que ya sabes por qué te pregunté eso. Sí, es verdad lo que estas pensando, yo he tenido sexo con un perro, no solo una vez, sino varias veces desde hace tres semanas. Una noche casi fui violada por un sujeto y un perro salió de la nada, me salvó la vida, sé que suena cursi e inverosímil, pero ese perro pronto se volvió mi amante y créeme, el sexo con él es muy placentero.</p>
<p>Lulú no podía creer lo que acababa de oír. Que le hubiera dicho que tenía algún amante sí era posible, pero que el amante fuera un perro, nunca habría cruzado por su cabeza.</p>
<p>-Tienes en tu poder un secreto muy poderoso, podría decirse que me tienes en tus manos, pero recuerda, es tu palabra contra la mía. Si llego a saber que alguna otra persona sabe esto, de inmediato estarás en serios problemas-. Dijo con tono muy serio y observó con una mirada penetrante a Lulú mientras lo decía.</p>
<p>Lulú permanecía tranquila, ya no estaba sorprendida; miró a Jessica con ojos muy serenos. –Nunca diré nada, no puedo hacer eso, recuerde que soy su secretaria, si se llega a saber algún dato sobre usted, no seré yo quien lo haya filtrado, primero muerta. Ya que usted me confesó ese secreto, me siento obligada a decir uno mío.- Mirando fijamente a Jessica, quien movió la cabeza para indicarle que continuara. –El señor Arteaga, ¿lo recuerda verdad?-. Antes que Jessica dijera algo, Lulú dijo de inmediato: -No es lo que usted piensa, pero sí algo similar, me dio el empleo en esta empresa porque él quería hacer algo por su hijo. Sí, ese algo era tener sexo con él-. Volteó la cabeza hacia atrás como si algo la espantara.</p>
<p>-El hijo del señor Arteaga tiene doce años.- Dijo Jessica con un tono preocupado.</p>
<p>-Lo sé-. Murmuró Lulú sin voltear a ver a Jessica. –No sé por qué lo hice, creo que fue por lo desesperada que estaba por conseguir empleo, teníamos tantos problemas financieros en casa que no pensé en las consecuencias. Cuando usted me llamó para ser su secretaria, el señor Arteaga me amenazó, debía volver a mi puesto con él en seis meses o me denunciaría como corruptora de menores. El próximo mes serán seis meses-. Los sollozos de Lulú le impidieron seguir su historia.</p>
<p>Jessica se apresuró a consolar a Lulú, la abrazó como si fuera su madre y besó su cabeza. La separó un poco de sus brazos y la besó en los labios, Lulú abrió los ojos con sorpresa, nunca había besado a una mujer, nunca tuvo ese pensamiento, pero ahora su jefa era la primera mujer con la que tenía contacto intimo. Lo que más le sorprendió fue que su jefa besaba muy delicioso, esto la impulsó a corresponder el beso. Sintió la lengua de su jefa entrar en su boca y jugar con la suya, ella movía la lengua de Jessica también y pronto estaban abrazadas y la pierna izquierda de Lulú ya estaba entrelazada en la pierna derecha de Jessica. Jessica tomó la pierna de Lulú y comenzó a acariciarla, subió su mano lentamente, sintiendo la sedosa piel de Lulú, bajó un poco su manó y tocó la nalga de Lulú. Esa experiencia hizo saber a Lulú que su secreto estaba a salvo con Jessica.</p>
<p>Jessica se detuvo y se apartó de Lulú, pero Lulú la alcanzó y la besó de piquito. Jessica sonrió y le acarició la mejilla izquierda: -Después de la fiesta jugamos querida-. Jessica se estiró para quitar el seguro de la puerta y se acomodó un poco el hábito del disfraz.</p>
<p>La fiesta continuó hasta las diez de la noche, aunque muchos empleados la siguieron en otros lugares. Jessica y Lulú se fueron en el Lincoln, en el trayecto Jessica jugaba con la entrepierna de Lulú discretamente. Mientras Lulú abrazaba tiernamente a Jessica recargada en ella. Movía sus manos acariciando los brazos de Jessica y de vez en cuando, acariciaba uno de los senos de Jessica disimuladamente. Casi una hora después llegaron a casa de Jessica, entraron al estacionamiento, el chofer que fingía no saber nada al respecto, salió del carro, abrió la puerta a las dos mujeres y se despidió de ambas, estacionó el carro y se fue en otro. Ya dentro de la casa, volvieron a besarse y acariciaron sus senos, Jessica tomó a Lulú del brazo y la llevó a su sala de juegos donde tiene un pequeño bar. Le sirvió un poco de vodka con jugo de naranja a Lulú y siguieron platicando.</p>
<p>-Sé lo que todos dicen en el edificio, aun mucha gente piensa que no soy lo suficientemente capaz de dirigir la empresa. Algunos incluso piensan que maté a Julio para tener el control-. Dijo mientras se servía un poco de jugo de arándano.</p>
<p>-¿Lo hiciste?-. Preguntó descaradamente Lulú debido al alcohol que había tomado en la fiesta.</p>
<p>Jessica soltó una carcajada y acarició la mano de Lulú: -No querida, hubo veces en que desee hacerlo, pero no soy ese tipo de persona. Él murió en un accidente, amaba la velocidad, cuando venía de regreso de un viaje de negocios, perdió el control de su carro y se estrelló en el muro de contención de la carretera, tan fuerte fue el impacto que su auto dio muchas vueltas en el aire, el cinturón no resistió y él salió disparado, me gusta pensar que murió instantáneamente-.</p>
<p>Después de una pausa Jessica cambió el tema.</p>
<p>-Termina tu bebida, estoy segura que estaremos ocupadas por algún tiempo-. Con una suave sonrisa.</p>
<p>-¿Acaso vas a presentarme a tu amante?-. Dijo Lulú con un tono burlón.</p>
<p>-¿Si te digo que sí, cuál sería tu respuesta?-. Preguntó Jessica con un tono alegre, parecía conocer la respuesta de Lulú.</p>
<p>-No tengo problema, me gustaría conocer a tu amante-. Soltó una carcajada después de decir eso.</p>
<p>Habiendo terminado ambas de tomar sus respectivas bebidas, subieron a la habitación de Jessica, ella se desmaquilló y lavó su cara, mientras Lulú observaba los cuadros de la habitación. Casi de inmediato Jessica salió del baño y bajó. Al regresar traía a Geroi, que estaba limpio y olía delicioso. Lulú estaba sentada a la orilla de la cama: -Debo admitir que es un perro hermoso, peor no es mi tipo.- Soltó una carcajada y volteó la cabeza hacia arriba mientras reía. Al dejar de reír vio que Jessica, acariciaba el pene de Geroi.</p>
<p>Desplazó el prepucio y con un poco de fuerza logró desplazarlo todo, pasando el nudo, Geroi soltó un gemido pero no pasó a mayores. Jessica le estimulaba la base del nudo masajeándolo con cuidado, mientras lo hacía Lulú sintió un calor por todo su cuerpo, ver esa escena le excitaba mucho. El pene aun rosa de Geroi comenzaba a eyacular liquido pre seminal, pequeños chorros salían intermitentemente de él, poco a poco iba perdiendo ese tono rosado y se tornaba rojizo, las venas comenzaban a notarse, sin darse cuenta, ella estaba recostada en la cama, tocándose intensamente aun con las pantaletas puestas, que comenzaban a humedecerse. Jessica estimulaba ahora con ambas manos el pene de Geroi, con una masajeaba el nudo, con la otra frotaba el pene. A Lulú le excitaba más el ver a Jessica vestida de monja y estimulando al perro.</p>
<p>El pene ya estaba completamente erecto, Jessica con sumo cuidado volteó el pene de Geroi hacia atrás y se acercó con algo de torpeza a Lulú debido a que estaba empujando a Geroi. Sin soltar el pene de Geroi, Jessica movió las pantaletas de Lulú con la otra mano, descubriendo la lubricada vagina de ella, con cuidado la lamió un poco y después comenzó a penetrarla. El pene de Geroi era muy grande, pero al fin entró en Lulú, ella al sentirlo, se movió instintivamente, sentía un enorme placer con ese pene animal, Jessica lo movía de adentro hacia afuera, mientras Lulú movía su cadera en círculos. Apretaba también sus paredes vaginales para que el movimiento del pene fuera un poco más lento. Jessica se inclinó un poco y lamió la vagina de Lulú mientras tenía dentro el pene, después siguió estimulando a Lulú. Agarró uno de los brazos de ella y puso su mano en la base del pene, indicando que ella continuara con la estimulación.</p>
<p>Jessica subió a la cama y se acomodó, comenzó a besarla y a bajar las copas de su corsé, estimulaba sus pezones, después comenzó a besarlos y a morderlos suavemente, pareciera que era una pequeña niña tomando leche de los pechos de Lulú. Lulú seguía metiendo el pene, trataba de hacerlo llegar lo más profundo posible, sentía el nudo en su vagina, pero no podía meterlo. De repente Jessica dejó todo lo que hacía, tomó el pene de Geroi y lo sacó de la vagina de Lulú, , lo dejó cerca y los chorros de liquido empapaban la vagina de Lulú. Ella después se deslizó por la orilla de la cama y terminó sentada en el piso, recargando su cabeza en la cama. Jessica acercó el pene de Geroi a la cara de Lulú, ella sin titubear abrió la boca y ese pene prontó desaparecía entre sus labios. –Hazlo con mucho cuidado, no es lo mismo que el pene de un hombre, éste es más delicado, cuidado con los dientes-. Dijo Jessica con una voz baja. Sacó el pene de su boca y lo soltó, y  quedó colgando, daba pequeños espasmos mientras eyaculaba. Tomó a Geroi por las patas delanteras y las acomodó en la cama, el pene seguía moviéndose, en esa posición, quedaba justo en frente de Lulú, quien sentía los chorros en su cara, daban por todas partes, Jessica volvió a agarrar el pene y lo dirigió de nuevo a la boca de Lulú, ella comenzó a mamarlo, se movía de atrás hacia adelante, con un poco de esfuerzo debido a la cama, cuando se acercaba, dejaba la cabeza así por un tiempo, lamiendo por dentro ese miembro caliente, los chorros comenzaban a subir de frecuencia e intensidad, algunos eran tan fuertes que golpeaban directamente su garganta.</p>
<p>Succionaba como queriendo sacar el semen de una manguera, sus mejillas se sumían mientras lo hacía, acariciaba la pata trasera de Geroi, demostrando así lo mucho que disfrutaba mamar ese enorme miembro. Mientras lo hacía, no dejaba de tocarse, se acariciaba rápidamente la vagina, De pronto sintió un orgasmo, no podía creer que un perro le provocó uno. Lulú jadeaba, Geroi se bajó y se alejó un poco de ella, ella se recostó en la cama, Jessica llevó a Geroi de nuevo a su lado, él se subió y colocó sus patas delanteras en los hombros de ella, Lulú abrió las piernas lo más que pudo y  flexionó las rodillas; mientras, acariciaba a Geroi apasionadamente, lo veía con una mirada tierna, lo besó en la mejilla y sintió cómo él comenzaba a penetrarla, se movía rápidamente, su vagina empapada hacía que el pene entrara muy fácilmente, la sujetó más fuerte y cada vez la penetraba más profundamente.</p>
<p>Sentía el pesado cuerpo de Geroi, su calor. Ella gemía suavemente, disfrutaba ese momento, tenía los ojos cerrados, sentía algo de dolor por los bruscos empujones que daba Geroi. Finalmente Geroi empujó varias veces rápidamente y metió el nudo, Lulú sentía que se partía en dos, la enorme presión dentro de su vagina la hizo gritar y gemir al mismo tiempo, Jessica estaba sentada en una silla al lado de la cama, disfrutando del espectáculo. Geroi dejó de moverse, el abotonamiento era definitivo, el dolor de lulú pronto se convirtió en placer, abrió los ojos y vio el pelaje suave y sedoso cerca de ella, lo abrazó apasionadamente, lo acariciaba suavemente, y con una voz suave le decía: -Hermoso Geroi, le das placer a mi jefa y ahora me das placer a mí, te amo-. Jessica escuchó esas palabras y sintió orgullo de su canino amante, hacía feliz a otra mujer.</p>
<p>Geroi esta vez fue brusco, se bajó de la cama y sin importarle el dolor, se jaló bruscamente, Lulú gritó como nunca, se encorvó y en posición fetal gemía del dolor, su vagina pulsaba y la sentía hirviendo, Jessica se acercó y la acarició en la espalda, la miraba como una madre a su hija cuando se cae de la bicicleta, Lulú comenzaba a incorporarse, ambas se desnudaron y se abrazaron toda la noche.</p>
<p>Jessica despertó antes que Lulú y preparó el desayuno, se lo llevo a Lulú y ella con su gentil sonrisa que hipnotizaba se lo agradeció.</p>
<p>-¿Qué haremos hoy, Jessi?-. Preguntó Lulú mientras comía una rebana de pan tostado con mermelada de frambuesa.</p>
<p> -Tendré la junta con el abogado, esa es la prioridad hoy, en cuanto lleguemos a la oficina llámalo y dile que lo veré a las cuatro en punto-.</p>
<p>-No, lo llamaré ahora mismo y se lo diré-. Lulú alcanzó su bolsa y sacó su teléfono celular, le indicó al abogado la hora de la junta y después siguió comiendo su desayuno.</p>
<p>Jessica la miró, sonrió y abrazó de nuevo a Lulú.</p>
<p>En la tarde Jessica tuvo su junta con el abogado de la empresa: -¿Acaso es usted imbécil? No puedo creer que usted ejerza la abogacía, váyase de aquí, esta despedido.- Jessica estaba muy molesta, pero su tono era sereno y relajado, todos aquellos que la conocían sabían que al recibir una orden con ese tono debían cuidarse mucho de las consecuencias y hacer de inmediato lo que ella había ordenado, el inútil abogado no sabía cómo solucionar el problema de la filtración de datos, por esa ineptitud, su carrera se vio afectada, nunca más volvería a trabajar como abogado, quedó fichado entre los empresarios gracias a Jessica.</p>
<p>-Lulú, por favor ven-. Indicó Jessica por el intercomunicador.</p>
<p>Lulú entró y extrañada veía cómo el abogado salía muy deprisa. Se acercó a Jessica y se besaron tiernamente en la boca y de inmediato Jessica le dijo: -Contacta a Ximena Maertens, sé que ella nos hará salir de esta situación-.</p>
<p>Jessica apoyó los codos en su escritorio, juntó las manos y miró fijamente el monitor de su computadora, en él había una lista de todos los empleados de sistemas y de los jefes de piso de la compañía, entre ellos estaba el nombre del traidor y sus aliados, ella debía encontrarlos rápidamente para evitar una guerra externa, sabía que debía cortar la mala yerba lo antes posible.</p>
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		<title>El mejor amigo de la mujer, mi mejor compañero zoofilia</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 11:48:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
		<category><![CDATA[Zoofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[Todo empezo con Anselmo,tendria alrededor de sesenta años,jubilado,cobraba una pequeña pensión que le permitiria subsistir si no fuese por su afición a las putas,Ansemo vivia hasta la fecha en un huerto clandestino,al lado del rio,donde plantaba cuatro plantas por pura afición,una chabola construida con cuatro maderas era su casa hasta que el ayuntamiento decidio construir,acertadamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todo empezo con Anselmo,tendria alrededor de sesenta años,jubilado,cobraba una pequeña pensión que le permitiria subsistir si no fuese por su afición a las putas,Ansemo vivia hasta la fecha en un huerto clandestino,al lado del rio,donde plantaba cuatro plantas por pura afición,una chabola construida con cuatro maderas era su casa hasta que el ayuntamiento decidio construir,acertadamente en auel lugar un paseo a ambas orillas del rio con el fin de que la población se pudiera acercar más a la naturaleza.<br />
<span id="more-5634"></span></p>
<p>               Anselmo era un buen tipo a quien la vida no le habia tratado bien,hombre de campo su ilusión era cobrar la pensión pasar la noche en alguna pensión cutre con el fin de ducharse,asearse y una vez al mes irse de putas.</p>
<p>               Yo tenia un chaletito a unos 50 km de barcelona en un terreno,en una urbanizacón apartada,eredada de mis padres,en un origen,y algo apartada del chelecito,mi padre habia construido y debidamente acondicionada una pequeña chabolita,cocina-comedor con un par de habitaciones que en esos momentos no era utilizada.</p>
<p>               Pense que Ansemo alli podria estar bien y por mi parte estaria más tranquilo durante la semana al haber alguien allí por lo que pudiera pasar,se lo propuse y acepto no sin cierta preocupación,¿habrian putas por allí? me preguntaba y tal vez se preguntaba el constantemente, a pesar de ello el fin de semana siguiente fuimos con mi mujer al terreno,entre la chabolita y unos cartones en un cajero automatico no habia color.</p>
<p>               Al llegar lo primero que hizo Susana ,mi mujer, fue mandarlo a la ducha,incluso le hbaiamos comprado algo de ropa en el mercadillo,Anselmo era extremadamento feo,en apariencia poco agraciado por la madre naturaleza,eso nos parecia hasta que salio de la ducha,enrrollado en una toalla y ya fuese porque el concepto ducha en su mente la relacionaba con putas,ya que una vez al mes se duchaba en alguna pensión para luego ir a follarse a alguna puta barata de cualquier ncalle donde habitualmente trabajaban,pero el caso es que salio  toalmente empalmado y la sensación que daba era que dios habia sabido compensar su fealdad con un aparato sexual de considerable tamaño.</p>
<p>               No importaba que fuese tapado con la toalla,el bulto de su polla erecta era evidente,solo le falto dar un paso,lo suficiente como para que su polla asomara  entre la toalla que impunemente pretendia cubrirle,Susana se la quedo mirando y a pesar de ambos ser swingers,morbosos y acostumbrados a frecuentar locales liberales y más de una experiencia dijamos ¨sorpresiva¨.mi mujer no podia evitar mirar el cipote de Anselmo,y creanme, con deseo.</p>
<p>              Le falto a Anselmo tan solo dar un paso más para que la toalla,tan mal atada a su cintura que se le cayo al suelo,Susana me miro,sonriendo mientras se acercaba a el hasta caer,de rodillas ,frente a su erecto cipote,Susana simplemente abrio la boca permitiendo que su capullo entrara en ella,mamandosela ,mientras ,simultaneamente mi mujer le pajeaba hasta que Anselmo se corrio en su boca.</p>
<p>              A partir de entonces Anselmo no necesito buscar más putas que mi mujar ya que semana tras semana se la fue follandol con  su cipote que pienso yo que para compensar lo feo que era Anselmo era enorme.</p>
<p>              Fuerón pasando los meses concretamente nueve,Susana que habia sido preñada por un espermatozide que habia salido de una polla desconocida ya que habitualmente soliamos visitar un club liberal de barcelona donde mi mujer era follada a pelo hasta la saciedad,tras parir una hermosa niña,mi mujer y por razones facultativas que no vienen al caso mi mujer no podia darle el pecho a mi hija.</p>
<p>              Unos fines de semana despues subimos al terreno,Anselmo habia encontrado en el bosque,al parecer abandonada po unos desalmados una camada de cachorros que todavia no estaban destetados,Anselmo fue repartiendo los cachorros entre los pocos vecinos que vivian durante todo el año en la urbanización con grave riesgo de que no sobrevivieran por falta de leche materna,solo le quedaba un pequeño macho que por el tamaño de sus patas era evidente que seria un perraco de cuidado.</p>
<p>              Entramos en el chalet,Anselmo llevaba el cachorro en brazos,mire a su Susana,ella simplemente desabrocho su blusa,seguidamente se quito el sujetador que aprisionaba sus enormes e inchadas tetas repletas de leche materna que la unica manera de aprovecharla era el pequeño cachorro,que todavia con los ojos cerrados llevaba dis si mamar.</p>
<p>             Anselmo acerco al perrito al pecho desnudo de mi mujer ,mientras ella presionaba un pezón del que salio un chorrito de leche materna sobre el morrito del cachorro,inmediatamente el cachorrito empezo a mamar de la teta de mi mujer,si se acostumbra a la leche de tu mujer el perrito esta salvado dijo Anselmo mientras Susana ya completamente desnuda se tumbaba en el sofa,dejabos al cachorrito junto las repletas de e leche pechos de mi mujer.</p>
<p>            El perro fue amamantado por mi mujer hasta que por si solo,ya destetado empezo a comer con normalidad y se le retiro la leche de las tetas de Susana,el perro crecia con rapidez y lo dejamos en el terreno al cuidado de Anselmo,cada vez era más grande y era complicado tenerlo en un piso en barcelona,en el terreno seria más feliz.</p>
<p>            De raza inconcreta parecia un mastin enorme a pesar de no tener todavia el año,al fin de semana siguiente fuimos al terreno,tal vez por la excitación de volver a ver a mi mujer,en definitiva su madre de leche,o bien porque todo el viaje,en el coche fui masturbando a Susana que sin llegar a correrse tenia el coñito y las bragas empapadas de baba de chocho que al llegar ,el fino olfato del can detecto rapidamente,olisqueando con su hocico entre las piernas,bajo la cortita faldita de mi mujer.</p>
<p>            Entramos en el chalecito,entre Anselmo y yo bajamos ligeramente la mojada braguita de Susana,el perro golpeaba con su aspera lengua sobre el recien rasurado pubis,entre espasmos y resoplidos de mi mujer que se mantenia de pie gracias a que sus brazos se apoyaban en nuestros respectivos hombros,tan solo dijo que gusto cielo!!!!.</p>
<p>            Sentamos a Susana en el sofa,ya sin bragas,nosotros,a sus lados la abrimos bien de piernas y separamos sus labios vaginales todo lo que pudimos a fin de que la lengua del can le pudiera entrar lo maximo posible en el interior de su chumino,Susana se retorcia de gusto mientra el can degustaba,a cada lamida del saladito fluido vaginal de mi mujer que ante nosotros sin poder resistir más,entre espasmos y gemidos se corrio en la boca del perro.</p>
<p>            El perro se sento sobre sus cuartos traseros,su tiesa polla roja asomaba completamente descubierta de piel,con sus venitas azules inchadas,nos miraba como si quisiera una recompensa por un trabajo bien hecho,nos miraba inclinando graciosamente su cabeza a derecha e izquierda,de vez en cuando un ladrido,como preguntando ¿y yo que?.mientras Susana,practicamente estirada en el sofa,respiraba profundamente me miro,tan solo resoplo,uffff!!!,mi amor que gusto!!!!.</p>
<p>            Quieres que te folle el perro le susurre al oido a lo que ella asintio con la cabeza diciendo,casi sin fuerza un si apenas entendible,ayudamos a Susana a girar su agotado por el placer su cuerpo,ella arrodillada frente al sofa,sus manos agarraban nuestra pollas,mientras el perro daba vueltas a su alrrededor,olisqueando de vez en cuando el culete de mi mujer y su chorreante chumino.</p>
<p>            Finalmente el perro inento montarla,sus patas delanteras encastadas entre las caderas de mi mujer y sus muslos,el perro culeaba sin llegar a penetrarla,golpeando su rojiza polla en las nalgas de Susana una y otra vez sin encontrar su coñito.</p>
<p>            Anselmo,agarrando la polla del can deslizo dos o tres veces su puntita entre los labios vaginales de Susana,el perro de un solo golpe la penetro,el perro la follo culeando ya con su polla en el interior de mi mujer,Susana suspiraba y gemia de placer mientras intentaba pajearnos,dentro de lo que las convulsiones le permitian nuestras erectas pollas.</p>
<p>            El perro acabo soltando una serie repetida de chorritos de semen en el interior del coñito de mi mujer mientras Anselmo y yo nos corriamos en sus manos,Susana cayo abatida de gusto sobre el sofa,rendida por el placer mientras el perro acabab de limpiarle los ultimos fluidos que goteaban de l coñito de mi mujer,bab de coño y su propio semen dejandola limpia seguidamente,el perro fue hacia nuestras pollas lamiendonos la leche que habiamos expulsado segundos antes.</p>
<p>            El perro se tumbo,jadeando frente al sofa mientras Susana se estiraba a lo largo del sofa totalmente satisfecha,y Anselmo y yo encendimos un cigarrillo mientras nos poniamos una copa, y saliamos al porche.</p>
<p>            -Ya solo faltaria ver a Susana mamandole la polla al perro,-comento Anselmo.</p>
<p>            -Todo llegara amigo Anselmo,todo llegara,le respondi.</p>
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		<title>Un nuevo amante perruno zoofilia</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Aug 2011 12:18:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
		<category><![CDATA[Zoofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[Salí de compras al supermercado, decidí irme caminando pues no queda lejos. Al salir de mis adquisiciones, ya por la urbanización donde vivo, veo un perro grandote callejero&#8230;. Debo decir que era precioso, de color negro y con algunas manchitas blancas por alrededor de su hocico y pecho. De gran tamaño y fornido, me dejó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Salí de compras al supermercado, decidí irme caminando pues no queda lejos. Al salir de mis adquisiciones, ya por la urbanización donde vivo, veo un perro grandote callejero&#8230;. Debo decir que era precioso, de color negro y con algunas manchitas blancas por alrededor de su hocico y pecho. De gran tamaño y fornido, me dejó prendada tan sólo observarlo. Mis bajos instintos sobrevinieron de inmediato, quería ser la perra de ese vagabundo solitario que merodeaba por ahí.<span id="more-5586"></span><br />
 Así que decidí ofrecerle unas salchichas de pavo que cargaba entre mis bolsas como para ganarme su confianza. Lo llamé y, receloso, me veía desconfiado&#8230;. Arrojé un par de salchichas cerca del can y éste las devoró en un santiamén, por tanto, tiré otras dos algo más cerca de mí y el perrazo casi que las atrapa en el aire. Empecé a caminar hacia mi lar, mostrándole el alimento al chucho y, por supuesto, este me seguía a corta distancia. Llegamos a mi casa pero mi nuevo amigo no quería pasar, se notaba demasiado intranquilo, quizás le daba miedo por haber intentado antes entrar a otras casas y haber sido corrido ¡quién sabe cómo! Pero mi paquete de salchichas era de los que traen muchas, así que puse otras dos en plena puerta mientras yo me metía expectante. El perro las comió y, al ver que le ofrecía muchas otras pero adentro, se dejó de bobadas e ingresó, llegando hasta mis pies donde le di a comer otros tantos embutidos más. Con cierta precaución, una vez hubo terminado de tragarse las salchichas, lo acaricié en su cabezota, el vagabundo ya estaba más relajado por lo que empecé a emocionarme más, hehe. Así, acaricié su pecho, barriga y él se dejaba moviendo su corta cola con alegría. Fui a buscar una ponchera y le di agua la cual tragó rápidamente, veía su lengua e imaginaba cómo sería sentirla en mis agujeritos, y la verdad me daba ganas de besarme con él cual hembra calentándose con su macho. Empecé a quitarme la ropita hasta quedar encuerada, mientras mi amigo me observaba con su lengua afuera. Una vez desnuda, me acerqué al macho grandote y seguí otorgándole una buena dosis de caricias. Decidí para atenuar su fuerte aliento, buscar un cepillo y crema dental. Inicialmente me costaba cepillarlo pues intentaba morder el cepillo y lamía la crema, haha, pero a duras penas logré limpiarle un poco, lo suficiente para dejar esa bocaza lista para fundirme con ella en cálidos besos:</p>
<p>-Aaaaa, mmmmm, srulp, srulp -Inicié mis toques de lengüita y besos con mi amante hasta que su gran lengua roja exploró mi cavidad bucal de forma fascinante, ¡qué ricos besos llenitos de babita!</p>
<p>Yo estaba aún más hot, seguía en ese intercambio de lamidas y besos ricos con mi vagabundo hasta que me froté una mano en mi vagina para impregnarla de mis jugos abundantes, los cuales le ofrecí al can y éste los sorbía con gusto, ¡eso era genial! Unté otro tanto de mis secreciones en mis tetas y el fuertote seguía con sus extraordinarias lamidas que ponían como piedra mis pezones rosaditos. Regué más de mis líquidos por mi barriga, por mis muslos, pantorrillas y pies, disfrutando de aquella portentosa sinhueso que me daba un placer indescriptible. Me voltié y coloqué mis nalgas mojadas también por mí para gozar de roces allí, separé mis piernas dejando mi ano a disposición de mi papi y él, con gran habilidad, recorría desde mi vagina hasta mi culito haciéndome acabar eufóricamente al ratito. Mi putería pedía ahora chupar su verga animal&#8230;. Luego de más y más caricias froté su forro con suavidad, lo que hizo que empezase a mostrarme su pene venoso y sonrosado que me hacía agua la boca, ¡era muy grande! Con mis manos lo pajié con cuidado, a los perros les gusta ser tratados con delicadeza y no bruscamente en su falo. Ya lo tenía muy húmedo y chorreante así que me acerqué poquito a poco con mi boca pero mi papi se apartó, lamiendo su miembro. Al acostarse para hacerlo, me llegué hasta él tocándole su vientre, volví a pajearlo con mis manos y las ganas de chupar me traían loca. Bajé con sigilo y le di una lamidas a lo largo de su sabrosa virilidad para entonces besárselo y metérmelo en mi boquita iniciando una mamada deliciosa que le regalaba golosa con todas mis ganas hasta hacerlo acabar en mis fauces y tragar toda su leche perruna. Mi papi se puso de patas como alborotado, deduje que quería montarme pero pensé que me cogiese de otra forma a la habitual con perros, ¡a ver qué tal nos iba!</p>
<p>Me dirigí al sofá, allí me recosté y separé mis muslos mientras mi amante lamía mi vagina, levanté las piernas y lo incité a encaramar sus patas delanteras a los lados míos. Poco a poco ya que no es algo a lo que un can esté acostumbrado, y en medio de lamidas y toqueteos, logré que se acercase lo necesario para iniciar la cópula. Dirigí con una de mis manitas su gran verga hasta mi raja hasta lograr que entrase, para empezar a recibir las embestidas de mi vagabundo divino de una forma que jamás había gozado con otro perro&#8230;. Era supremo, era lo máximo en posición de misionero siendo cogida por aquel macho tan fuerte y lleno de músculos:</p>
<p>-Aaaagghhh, uuuyyyy papi, rico, rico, cógete a tu perrita, dame fuerte, aagghhhh, aaayyyy&#8230;. Así mi macho, me enamoraste al verte no más, hazme tuya, méteme esa verga grandota que te mamé y sabe deliciosa, uuuffff, cógeme papi, cógeme&#8230;. ¡Eres lindo amor!</p>
<p>Deliraba mientras me entregaba a ese vagabundo de forma espectacular, me cogía y cogía mientras tenía orgasmos espasmódicos hasta sentir su semen llenar mi cuevita. Lo besé de agradecimiento y mi papi se quedó quietito allí por unos segundos hasta separarse para ir a limpiarse su cosota. Yo mordía mis deditos con los ojos entreabiertos ya tontada por la cogida magistral y nueva para mí con un perrazo como ese. Pensaba, mientras, que ya era hora de que mi esposo me regalase un perro, ¡jum!, pero que gozaría del que pudiese aún teniendo uno a mi disposición, hahaha. Fornicar con un perro es algo maravilloso si se hace bien, ¡lo juro! Ya al volver a mi realidad me recosté junto a mi papi quien orgulloso estaba, al menos yo lo sentía así, de saberse dueño de aquella perra-humana que lo deseaba. Volvimos a los besos y acariciadas, quería chuparle el pene a mi papi de nuevo por lo que hice que se pusiese paradito, lo froté como le gusta y nuevamente emergió ese mástil poderoso que me traía como loca&#8230;. ¡Esta vez hasta su bola se podía dejar observar! Me dediqué a obsequiarle mis mejores lenguatadas para pasar a otra buena mamada, sintiendo su trozo de carne llegar profundo en mi garganta. Lo deseaba realmente tanto que quería quedarme allí una eternidad, pero producto de mis ávidas chupadas pues mi papi se descargó portentosamente una vez más. Lo abracé después muy fuerte, demostrándole que era suya y que le daba cariño del bueno. El grandote vagabundo me ladró varias veces, era la orden de que debía someterme a su condición de macho dominante y yo su perra sumisa. Me puse esta vez en cuatro patas, apoyando mis rodillas sobre par de cojines que bajé del mueble y allí lo esperé ansiosa. Mi papi se encaramó empezando a darme con la punta de su miembro por la entrada del culo y labios vaginales, me gusta disfrutar de aquellas previas porque me encienden; son la expectativa de saberme cogida en poco tiempo&#8230;. Luego de varias intentonas, ¡pum! entró su verga en mi mojada vagina, seguida por el mete-saca más soberbio que una puede recibir:</p>
<p>-Aaayyy, aagghh papi&#8230;. ¡Qué extraordinario me montas! Aaaggghhh&#8230;. Me gusta como me coges, sí, dame duro mi amor, fustígame como sólo tú lo haces&#8230;. Aaaggghhh, mmmmmm&#8230;.</p>
<p>Estuve un buen rato llevando leña de la buena hasta sentir que su bola buscaba el acoplamiento perfecto, entró, me dio semen por cantidades industriales y mi cuerpo lo agradecía con acabadas fabulosas. En esa posición que se ve tan sensual permanecimos otro rato, mi papi sobre mí y yo allí, cual perraza complacida dejando que su amante le demostrara su poder, su dominio, su grandeza&#8230;. Se produjo el desacoplamiento y caí en el suelo girando de un lado a otro perdida en el limbo del éxtasis mayor. Mi campeón fornido se encontraba a poca distancia de su hembra echado, yo, pues con ganitas esta vez de que mi culo llevara lo suyo. Jugueteamos un rato por varias partes, en ocasiones, mi papi pretendía montarme, me ladraba, pero no lo dejaba para crear más adrenalina&#8230;. En ello pasamos varios minutos hasta que decidí que era el momento por lo que, usando mis flujos vaginales y dedos, lubriqué mi traserito como podía, ya que mi amante se desesperaba y me tumbaba, dándome mordisquitos de control que me excitaban de sobremanera. Cual putita, volví a ponerme presta para la vapuleada, ante lo cual mi amante me montó apretándome con sus patas y arañándome bastante por cierto (ya se me ocurriría algo para decirle a mi maridito). Usando mis manos, lo guié hasta mi hoyo en medio de mis grandes nalgas y su verga entró sin tregua haciéndome gritar y llorar:</p>
<p>-Ayayayy, aayyyy&#8230;. Papito qué rústico te coges a mami, aaagghhh, aayyyy&#8230;. Uuuffff, qué verga tan gruesa, me partes en dos, guauuuu, guauuu&#8230;.</p>
<p>Nunca había ladrado antes yo, hahaha, supongo que fue la perra que habita en mí pero me provocó hacerlo buscando mitigar el dolor ardiente&#8230;. La tranca inmensa de mi macho me taladraba sin piedad, mi anillo se encontraba abiertote y ese trozo de pene invadía mis entrañas reclamando su espacio&#8230;. Algunas lágrimas rodaban por mis mejillas, mis piernitas se debilitaban poniéndome a flaquear hasta que un glorioso orgasmo me envolvió mágicamente. Eso causó que mi culo quisiese devorar la verga de mi papi dándole apretones, me mordía los labios y después de cogerme y cogerme, se separó de mí y allí, ¡off quedé! Casi sin fuerzas me fui desvaneciendo hasta dormirme por un par de horas quizás. Al reincorporarme, alimenté a mi amante canino, me di una ducha reconfortante, me vestí y le pedí al vagabundo delicioso que se fuera abriendo la puerta principal. Pero el chucho no salía, haha, bueno, era normal. Tuve que sacarlo gentilmente con un dejo de tristeza, ok? Fabián, mi marido, no lo aceptaría en casa. Yo no quería desprenderme de él, me gustaba mucho&#8230;. Pero seguro merodearía el vecindario y ya otra oportunidad de que me hiciese suya se presentaría, ¡sin dudas! Y ¿quién sabe? de repente convencería a mi esposo para dejármelo tener, hehehe.</p>
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		<title>Guarra embarazada y zoofilia</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Aug 2011 12:10:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Embarazada]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Ha pasado mucho tiempo de lo que les relatase, aunque por distintos motivos muchas mujeres llegamos a estos acontecimientos, por curiosidad, por excitarnos ante videos, por relatos y por una infinidad de motivos. Trataré de contarles paso a paso como se fueron desarrollando los acontecimientos, muchos pensaran que soy una aberrante mujer y otros disfrutaran del relato.<br />
<center><br />
<iframe width="240" height="180" frameborder="0" marginheight="0" marginwidth="0" scrolling="no" src="http://banners.promocionesweb.com/video_box.php?id=1&#038;fondo=silver&#038;botones=amarillo&#038;login=videosextre"></iframe><iframe width="240" height="180" frameborder="0" marginheight="0" marginwidth="0" scrolling="no" src="http://banners.promocionesweb.com/video_box.php?id=2&#038;fondo=silver&#038;botones=amarillo&#038;login=videosextre"></iframe><br />
<span id="more-5538"></span><br />
</center><br />
Me llamo Sophia y en esa época contaba con 22 años de edad, hacia poco que estaba casada y esperaba un bebe. Para el día de mi cumpleaños mi esposo me obsequio con un perro, era un labrador de dos años, al que llamamos Bobby. Era muy juguetón y cariñoso, al que había que retar cada tanto por algún desastre que hacía. Yo tendría en ese entonces un embarazo de casi 5 meses.</p>
<p>Todo se inicio de una manera inocente en un principio, pero las situaciones se fueron encadenando en algo mucho más intenso. Estábamos mirando televisión con Ariel, mi esposo, y comiendo helado cuando un trozo cayó sobre mi vientre descubierto, rápidamente Bobby comenzó a lamer mi panza, produciéndome una sensación extraña, si bien nos reímos con mi esposo, no le hice ningún comentario al respecto. Reconozco que mi estado de futura mamá, me ponía más sensible y hasta mis hormonas parecían alterar mi estado voluptuoso, pero a pesar de eso no paso por mi mente hacer alguna cosa extraña con mi cachorro.</p>
<p>Por lo general me recostaba por la tarde a descansar un poco del trajín diario, ese día estaba bastante caluroso, así que me tiré sobre la cama. Estaba media dormida cuando sentí unas cosquillas entre los dedos de mi pie. Era Bobby, que aparentemente le atrajo mi pie sudoroso, mi cuerpo se estremeció, mientras una excitación comenzó a invadirme. Si bien mi primera intención fue de echarlo, decidí disfrutar de su mimo, que gradualmente iba estimulándome, instintivamente mis manos buscaron mi sexo, para iniciar una suave y placentera masturbación. Estimulada por la lengua de Bobby, friccionaba de manera circular mi clítoris, hasta dejarlo como un duro garbanzo, llevando posteriormente mis dedos al interior de mi vulva, hasta explotar en un intenso y rico orgasmo, pensé que había hecho algo poco confesable; pero a pesar de eso lo volví a reiterar días después.</p>
<p>A partir de ese momento mi juego amatorio con mi perro se fue intensificando, lo ansiaba, aunque mi temor, me contenía a tener una relación completa. El hecho de estar sola la mayoría del día, hasta la llegada de mi marido, hizo que poco a poco fuese haciendo realidad mis fantasías.</p>
<p>Una tarde, repitiendo la práctica anterior, después de haber tenido mi orgasmo, vi la punta roja de su miembro, pensé que se debía de excitar igual que yo, así que con mi pie desnudo, comencé a tocarlo, friccionándolo suavemente, todos mis sentidos estaban puestos en ese suceso, de pronto sus patas se abrazaron a mi pierna, para iniciar un alocado bombeo. Me entusiasmaba su reacción, así que dejé que las cosas se desencadenasen naturalmente, su bombeo se incrementaba, a lo mismo que mi excitación, estaba fuera de sí, tocaba mi raja sedienta de sexo, hasta que un cálido y espeso liquido baño mi pierna, grité al sentir explotar mi cuerpo ante la llegada de una convulsión. Pero lo que más me conmocionó fue sentir su lengua lamer mi entrepierna, apretaba mis senos hasta que mi cuerpo comenzó a estremecerse nuevamente. Reaccioné en un momento al recordar que mi esposo estaría por llegar, así que corté rápidamente para evitar ser descubierta.</p>
<p>A partir de esa tarde, la relación con mi perro se iba acrecentando, o más bien mi interés hacia él era cada vez mayor, si bien no estaba totalmente convencida en ser penetrada por mi Bobby, la idea no terminaba de cerrarme. Poco a poco me fui involucrando con el animal, fue como ir descubriendo entre ambos una serie de experiencias que disfrutábamos ampliamente, mi perro por su instinto y yo por curiosidad. A pesar de contenerme en un principio, pensando que estaba cometiendo algo prohibido, terminé con el tiempo, ese tabú, para transformarme en su acérrima hembra, dispuesta a entregarme plenamente, sin ningún tipo de tapujos. En determinados momentos pensaba que estaba cometiendo una locura, que debería finalizar con esa manía, pero a los tres o cuatro días, caía nuevamente en la tentación.</p>
<p>En mi sexto mes de gestación, había decidido cortar con esta práctica, pero recuerdo que fue un sábado, mi esposo había concretado una reunión con sus amigos, me dio rabia que me dejase sola ese día, así por despecho, volví a recurrir a mi rica mascota. Cerré bien toda la casa, y lo llevé a una habitación del fondo de la casa. Me quité las bragas, y alcé mi falda, tratando de provocarlo, acercando mí sexo a su húmedo hocico, no tardó su lengua en lamerme, cosa que me encantó.</p>
<p>La lamida abarcaba desde mi hendidura hasta el orificio anal, mi clítoris se rigidizo, ante el roce de esa lengua inquisidora, no podía dejar de gemir, deseando cada vez más y más, me saqué la falda y el buzo, para disfrutarlo mejor, terminando quitándome el sostén, para comprimir mis senos hinchados por el embarazo y por mi excitación, llegando a evacuar mi leche materna. Le ofrecí a Bobby mis senos impregnados, que gustosamente no tardó en pasar su áspera y rápida lengua, para lamer mis erguidos pezones, muy enardecidos por mi exaltación. Me volqué sobre la alfombra recibiendo su insistente lengua sobre mi cuerpo, le entregué mi húmeda vagina, producto de mis flujos a su delicioso sexo oral. Era algo totalmente distinto a lo que mi esposo me hacía, seguramente por su rapidez o por el hecho de estar haciendo algo vedado por la sociedad. Su estriada lengua friccionaba ligeramente mi enarbolado clítoris, produciéndome ante su paso, como descargas eléctricas, era algo nuevo y placentero, mandaba mi cuerpo hacia atrás elevando mi pelvis para seguir deleitando de ese indescriptible tratamiento.</p>
<p>El hecho que estaba más que frenética al sentir ese contacto en mi vagina. Un ruido me trajo a la realidad era mi esposo que acababa de llegar, había perdido la noción del tiempo, rápidamente me vestí para ir a recibirlo. Por suerte esa noche tuve sexo, así que pude descargar mi calentura acopiada.</p>
<p>A partir de ese momento comencé a involucrarme cada vez más, me encantaba sentir su pelaje sobre la desnudez de mi blanca piel, mientras su lengua buscaba mis cavidades, excitándome cada vez más, no era solo yo, sino también Bobby, que lo demostraba, al ver surgir su punta roja, era una especie de química, muy difícil de abandonar.</p>
<p>Repitiendo lo de aquel sábado, y aprovechando la ausencia de mi esposo, a las 10 de la mañana, llevé a Bobby a la misma habitación. Inicie el juego, tratando de incitarlo y a su vez excitarme, llegando a un clímax ideal, me fui quitando la ropa de a poco, colocándome en 4 cada tanto para provocarlo a que me montase, así estuve un buen rato, dándole mi sexo para sentir su lengua, que alteraban mis hormonas, lo continúe durante un buen tiempo, hasta sentir que necesitaba ser penetrada. Culminé quitándome mi última prenda, y desnuda como una perra ardiente, me coloque en cuclillas, decidida a entregarme plenamente a mi mascota, a pesar de mi preñez.</p>
<p>Mi respiración parecía agitarse cada vez más a la espera de esa nueva sensación, mientras Bobby iniciaba una serie de movimientos para intentar acoplarse. En un instante me monto, para emprender un loco bombeo, intentando sin pérdida de tiempo, insertar su verga en mi sexo, sentía como se refregaba sobre mis nalgas buscando afanosamente mi abertura. Eso me provocaba, al saber que quería poseerme con toda su energía, tomé su miembro y lo conduje a la puerta de mi húmeda vagina, fue suficiente para sentir penetrarme de manera salvaje y sin ningún escrúpulo, mientras sus patas delanteras, se aferraban a mis caderas de manera impetuosa.</p>
<p>Comencé a gemir, al sentir la manera en que me estaba penetrando, su instinto animal no tenia parámetros, era realmente su hembra. Su verga parecía crecer en mi interior, como tomando posesión de cavidad, esa dilatación me excitaba, mientras los jadeos de mi mascota eran cada vez más acentuados. No podía creer que me estaba sucediendo, me veía en un espejo con mi panza, mis tetas agitándose, y Bobby penetrándome como si fuese su par. Era una escena totalmente obscena, salvaje e inmoral, pero a pesar de eso, llena de lujuria, tanto de la parte de mi perro, como mía al entregarme a su instinto animal.</p>
<p>Me sentía totalmente poseída por esa furia sexual e incontrolable, su verga parecía seguir creciendo en mi útero, apropiándose cada vez más, su bola que había llegado a la totalidad de su volumen, impedía su salida, quedando apresada en el interior de mi vagina, los movimientos se hicieron más lentos, fue en ese momento que su esperma cálida y cuantiosa comenzó a regar mi seno, en donde una ola de orgasmos comenzó a estremecerse en mi interior. Gemía como nunca lo había hecho, y mi respiración se agitaba, y mi corazón latía apresuradamente, mientras Bobby me apresaba continuando eyaculando su flujo. Traté de contenerlo, pero apenas acabó en mi interior, intentó salirse, no fue fácil, pero después de un esfuerzo su bola zafó de mis labios vaginales, acompañado de una cascada de su semen, cayendo por mi entrepierna.</p>
<p>Lamio mi vagina, y posteriormente su verga roja, hasta el momento solo se la había tocado, pero al verla, aun totalmente crecida, sentí un deseo imperioso, de mamársela, fue algo instintivo, así que me agache y mi boca busco ese tronco aun erguido. La toqué primero con mi lengua hasta que la engullí en su totalidad, sentía el sabor de su semen, invadir mis sentidos. Mi boca la hurgaba de un extremo a otro, mientras mis labios rosaban la totalidad de su grosor. Era lo más promiscuo que había hecho en mi vida, pero me encantaba, esa mezcla de morbosidad me llenaba de excitación, realmente era un placer hacerle sexo oral a mi perro. Después de varios minutos, de deglutir su verga con mi boca, Bobby estaba nuevamente preparado para cogerme.</p>
<p>Como su sumisa hembra, y a su vez excitada por su calentura, accedí apetecible a su nueva intención de penetrarme y ser servida por mi querida mascota, quien apenas me coloque en cuatro, gustoso, me volvió a montar introduciéndome su aparato sexual.</p>
<p>Con el tiempo se fue transformando en un placer animal, asiduo e ilimitado.</p>
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		<title>Mi primera vez probando a mi perro Roky</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jul 2011 00:41:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
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		<description><![CDATA[ola mi nombre es dayana tengo 20 años llevo poco tiempo leendo esta pagina que me parece buenisima para poder calmar en parte nuestros deseos sexuales. ahora les contare como ha sido la primera vez que prove a mi mascota. Hace ya dos años mi en mi casa compraron a mi mascota que le pusimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>ola mi nombre es dayana tengo 20 años  llevo poco tiempo leendo esta pagina que me parece buenisima para  poder calmar en parte nuestros deseos sexuales. ahora les contare como ha sido la primera vez  que prove a  mi mascota.<br />
Hace ya dos años mi en mi casa compraron a mi mascota que le pusimos por nombre roky  de raza husky con un  pelaje color negro con blanco muy adorable  desde muy cachorro era muy tierno aparte que a mi me super encantan los perros. como les contaba lo tenemos desde cachorro y es la adoracion de la familia no  es por demas que les cuente que a los 18 años tube mi primera relacion sexual con un amigo del colegio  pero esa es otra historia.<center><span id="more-5505"></span></center></p>
<p>En esto de la zoofilia soy nueva si lo habia escuchado mencionar antes pero nunca lo habia practicado por cuestiones de etica y principios que me enseñaron en mi familia  pues ahora les contare como fue mi primera vez&#8230;. la vez que mas me e sentido complacida</p>
<p>Era un dia de verano caluroso como suelen ser en esa epoca yo estaba de vacaciones en el colegio y para esas vacaciones no tome ningun viaje ni con amigas ni con mi familia me sentia muy aburrida de estar en mi casa todo el dia practicamente me mantube enserrada en mi habitacion escuchando musica o viendo programas de television pase casi toda la tarde metida en mi cuarto como a eso de las 5 pm cambie de canal y vi una programacion que era solo para adultos la cual yo ya podia verla, como no tenia mas que hacer decidi quedame viendo ese programa pero para mi mala suerte y como es de suponerse me entraron unas ganas tremendas de tener sexo en ese momento  solo sentia que mi temperatura se encendia mas y mas a medida del paso del tiempo empese a mojarme sentia como mis flujos salian de mi y yo con unas ancias tremendas de tener a un hombre a mi lado.  Estando en eso tocaron a mi puesta y cambie repentinamente para que no se dieran cuenta de lo que yo estaba mirando y era mi mama unicamente para avisarme que saldrian con  mi papa y que posiblemente regresarian tarde y para mi suerte mi hermana siempre llega tarde de su trabajo entonces eso significaba que la casa seria solamente mia en ese momento  paso por mi mente nada mas segir viendo esos programas que tanto me exitaban y a lo mejor masturbarme para saciar mis ancias.</p>
<p>En ese momento lo unico que queria era ver que mis padres salieran de la casa para sentirme en libertad de poder ver y hacer lo que quisiera sin ser descubierta los minutos que transcurrieron  los sentia inmensos hasta que al fin x fiinnn se fueron tan solo la idea de segir viendo la television y pensar en masturbarme me tenia incomoda y aun mas exitada y mojadisima.  al mis padres retirarse decidi entrar a mi habitacion para ver mi programa encendi la television y me acoste en mi cama para estar mas comoda por mi mente solo pasaban pensamientos diciendo que ricas poces  y me ponia a mil al ver las grandes vergas de los hombres y al ver como esa vergas inmensas penetraban a las mujeres mi cuquita estaba calientisima por una de esa pollas quela pedia a gritos en lo que yo estaba viendo mi programa derrepente escuche un ruido afuera  me tumbe de la cama creyendo que mis padres habian regresado quizas por algo que habian olvidado rapidamente me levante apaguela television y me subi los pantalones que en ese momento vestia,   sali de mi habitacion para ver que era lo que sucedia  pero no eran ellos era mi perrito rocy quien andaba solo por la casa al verla vacia entonces decidi que para que el no iciera desastres en la casa lo entre a mi habitacion y le pedi que se hechara al lado de mi cama para que no me estorbara en mi labor de segirme masturbando.</p>
<p>Atranque la puerta de mi dormitorio nuevamente y prendi la television  ya estaba mas caliente aun de lo comun mi cuca estaba casi que hinchada de tanto placer y super mojada reclamando una verga grande y gorda para que la penetraran mi calentura estaba demasiado alta que ya no aguantaba en eso estaba cuando me di cuenta que mi perro estaba centado a la par mia unicamente mirandome como yo estaba en tremenda exitacion y calentura cuando derrepente veo entre sus patas una cosa roja que se asomaba apenas y eso me indico que a mi perrito bello le gustaba como su dueña se masturbaba y que sintio mi exitacion  al principio me incomodo que me estuviera viendo fijamente pero despues ya era parte de lo que me prendia mas y mas que mi perro me viera como yo me masturbaba y me mojaba aun mas  que el me viera ya sentia explotar de tanto calor que queria mas de lo que yo ya estaba haciendo estaba en mi labor de masturbacion y mis jugos eran bastantes cuando derrepente vi que con gran velocidad mi perro se tiro encima de mi y me dio un pequeño lenguetazo en mi cuca lo primero que sali de mi fue un aahhhh!!!  y eso fue al sentir la lengua fria y grande de mi perro lo primero que ice fue tirarolo para otro lado fue mi primera reaccion pero eso q mi mascota izo me dejo muy pensativa y con deseons de sentir mas de eso en mi cuca asi que al ver a mi perro dispuesto y exitado tambien conmigo y al aver su enorme lengua de fuera como que sofocandose con el calor que mi cuerpo soltaba lo llame para donde yo estaba acostada el un poco timido no queria volver conmigo  yo segia incistiendo en llamarlo porque no queria perder esa oportunidad de volver a centir ese placer de una lengua canica en mi vagina asi que le segi llamando  y llamando hasta que al fin el se acerco completamente a mi yo estaba con mis piernas abiertas y el directamente se acerco a mi vagina y dio otro lenguetazo que se me erizo la piel miz pezones se pusieron empitonados al centir ese placer de una lengua grande luego otra vez otro lenguetazo y se hicieron mas constantes no podia creer que mi perro podia darme tremendo placer yo chorreaba mis jugos como no tienen idea estaba super mojada y mi perro al ver como yo pura perra en celo estaba fascinada con lo que el estaba haciendo se emociono mas y lambia mi clitoris y me daba mas placer sentia como su lengua estaba dentro de mi que ricoooooooo&#8230;!!! frite y mi perro se emociono al escuchar ese grito que derrepente senti una pequeña mordida en mis labios waaaoooo grite al sentir esa pequeña mordida tan rica mi perro queria comersela toda  con mas afan  y lojuria mi perro lambia mi cuca como si fuera la ultima vez en su vida  que el fuera a probar a una perra cuando vi su verga grande y roja congando ufff eso fue el colmo de mi exitacion y sin dudarlo alcanse su verga y lo empece a sobar mi perro estaba super emocionado lambiendo mi vagina que yo tambien me emocione al tocar su verga pero al verla tan grande, gorda y roja mi boca la queria dentro de ella asi que retire a mi perro lo acoste en mi cama y sin dudarlo meti es vega grandicima en mi boca solo pude sentirla caliente una y otra vez la metia y la sacaba  yo le daba unas lambidas que hasta yo las sentia ricas.</p>
<p>Para ese entonces mi cuca ahora si reclamaba una verga grande para que la penetraran asi que me puse en cuatro y mi roky sin pensarlo se monto tras de mi poniendo sus patas casi en mi cintura a como logre alcanzar su verga se la segia tocando y el de un empujon me metio la verga en la cuca lo unico que exclame fue un grito de placer creia que ya mas placer del que habia sentido ya no existia pero mi perro roky me demostro que es un super amante. Una y otra vez me ensartaba la verga en la cuca yo grita de placer al vernos a mi perro y a mi en la oscuridad de la noche el tomando a su perra que en ese momento era yo nunca antes habia sentido una verga tan grande, gorda, roja y rica como esa me exitaba aun mas ver a mi perro montandome por atra que cuando derrepente senti algo caliente dentro de mi y era su leche que caia al piso  waaaaooooo era el mejor sexo que habia tenido desde que lo hice por primera vez.</p>
<p>Espero les haya gustado y espero sus comentarios  me gustaria concer a personas que practiquen esto para que puedan darme consejos ya que les dije que soy casi primerisa en esto y fuera mucho mejor si pudieran enviarme fotos si tuvieran de como lo acen con sus mascotas eso me fascinaria</p>
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		<title>Lucia la zoofilica parte II</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jul 2011 11:34:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
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		<description><![CDATA[Muchos pidieron que continuara con la historia y también pidieron mas detalles, así que voy a intentar complacerlos. Después de esa primera vez con Luca, nuestra conexión mascota-ama se fortaleció más y ese hecho y eso se convirtió en una rutina. Solo que los días siguientes fueron al revés. Primero dejaba que me hiciera “eso” [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos pidieron que continuara con la historia y también pidieron mas detalles, así que voy a intentar complacerlos.<br />
Después de esa primera vez con Luca, nuestra conexión mascota-ama se fortaleció más y ese hecho y eso se convirtió en una rutina. Solo que los días siguientes fueron al revés. Primero dejaba que me hiciera “eso” y después me bañaba para deshacer todas las evidencias.<span id="more-5492"></span></p>
<p>Mi familia es muy estricta y muy religiosa, somos católicos pero ellos son fanáticos religiosos, a diferencia de mi que solo voy a una escuela de monjas por que me obligan. Claramente se que voy a ir al infierno por hacer estas cosas pero es algo de lo que me voy a preocupar cuando me llegue el día. Mientras tanto voy a hacer que esa eternidad de sufrimiento y dolor valga la pena. A decir verdad no espero la hora de que llegué a las puertas del infierno, la mitología griega no dice que hay un perro gigante de dos cabezas custodiando la puerta.</p>
<p>Mientras transcurrían los días me iba liberando más. Ya no necesitaba estimularlo con nada para que comience a olfatear mi entrepierna y acto seguido comenzara a lamer. Me di cuenta que con solo el olor de mi excitación era suficiente. Así que ni bien llegaba a casa verificaba que no haya nadie y me desnudaba. El sólo venia a mi y eso me ponía feliz. Cada vez que me desnudaba el comenzaba contento a mover su cola y a dar pequeños saltitos y ladridos.</p>
<p>Siempre a escondidas, mientras nadie me veía, por más que haya gente en casa le daba besos de lengua. Me sentía como rara, es esa excitación de estar haciendo algo prohibido y a escondidas lo que le da más morbo.</p>
<p>Una tarde de verano como cualquier otra, estaba en el patio trasero de mi casa, era domingo y habíamos veníamos de la iglesia. Mi madre se fue a recostar por que no se sentía bien. Mi padre estaba cocinando y yo ya tenia puesto mi traje de baño (que claro no era una bikini, por que mi papá no me dejaba comprarla) era una maya entera de una sola pieza, como las que usan las nadadoras olímpicas.</p>
<p>Tranquila tomaba el sol en una reposera, Luca me acompañaba y jadeaba con la lengua afuera. Mi cuerpo estaba todo transpirado y tenía mucha sed. Fui a la ventana de la cocina para que mi papá me diera algo para tomar por la ventana, así no tenia que dar toda la vuelta para entrar. Me quedé ahí apoyada en la ventana tomando la limonada mientras hablaba con mi papá de lo que se habló en la iglesia (conversación típica, no sabe hablar de otra cosa).</p>
<p>Luca se me acercó y empezó a oler mi entre pierna. Yo con disimulo lo iba echando, mi padre estaba del otro lado de la ventana cocinando, tenia miedo que me descubriera, pero Luca estaba muy entusiasmado queriendo a toda costa alcanzar lo que se escondía debajo de mi traje de baño. No puedo decir que no me excitaba la idea. Ya de por sí siempre que veo a Luca me excito y quiero hacer eso que había descubierto semana atrás. Con disimulo abrí mis piernas y corrí un poco el traje de baño dejando vía libre a la lengua de Luca.</p>
<p>El primer lametón que me pego me sacó un quejido que pronto disimule. Intentaba seguir con el hilo de la conversación y mas que nada hacer preguntas para que mi padre hablara y así yo solo concentrarme en el placer y en no gemir. Lo que mas me costaba era disimular mis caras de placer. Una olla sobre el fuego hacia ruido y disimulaba el ruido de las lambidas de Luca. Mis piernas estaban abiertas de una forma rara, tenía que abrirlas para dejar lugar a la cabeza de Luca y a la vez que mi padre no notara que estaba mas baja de lo habitual. Con una mano sostenía la limonada sobre el filo de la ventana y con la otra acariciaba las orejas y la cabeza de mi animalito.</p>
<p>Estaba más excitada de lo habitual, no solo sentía el placer de la lengua de mi amante canino, sino que también había que agregarle el morbo de que mi papá estaba enfrente de mí mirándome y sin saber lo que pasaba del otro lado de la ventana. De haberme sorprendido seguramente hoy no estaría acá contando eso, a lo mejor me hubieran conocido por las noticias: “Noticia internacional Argentina: Padre crucifica a su hija, ella tenia sexo con su perro.”.</p>
<p>El orgasmo estaba por llegar y eso ya lo sabía. Más de una vez mi cara reflejaba el placer que me estaba dando mi perro, lamia mi vagina con avidez y desenfreno, su lengua me recorría toda, sentía muy duro mis pezones. Sabia que el orgasmo estaba en la puerta y también sabia que no lo iba a poder disimular, así que con voz entre cortada le dije a mi padre que me iba a seguir tomando sol. Ahí mismo en vez de salir corriendo simplemente me deje caer al suelo y abrí mas mis piernas, Luca se asustó un poco por mis movimientos, pero al instante volvió otra vez a su tarea, lo acariciaba con una mano y con la otra tocaba mis pechos. EXPLOTE en un orgasmo eterno, el no dejaba de lamerme y yo de contorsionarme, fue el orgasmo mas brutal.</p>
<p>Estaba en el suelo, jadeante, con la cara llena de placer y lujuria, Luca seguía con lo suyo, sin saber o entender que yo había terminado. Lo echaba y el quería seguir haciendo eso, me acomodé la maya otra vez y me di cuenta que entre la saliva de él y mis flujos se había mojado toda en esa parte de ahí abajo.</p>
<p>Estaba por levantarme cuando vi algo que hasta ese momento no había visto, era algo rojo entre las patas traseras de Luca, sabia que eso debía ser su pene, pero nuca lo había visto, nunca había visto ninguno que no sea en fotos del libro de biología. Estiré mi mano para tocarlo, estaba caliente, era rojo, casi bordó y media como unos 16 cm, tenia la base mas ancha que la punta y muchas venitas mas rojas lo cubrían.</p>
<p>Ahí fue cuando me di cuenta que el animal también se excitaba al hacer esto y que también exigía que le diera placer a él.</p>
<p>Tome la manguera y nos tire agua para refrescarnos y además descubrí que así podía bajarle la excitación a Luca.</p>
<p>Almorzamos con mi papa y mi hermano, mi madre no almorzó. Mi padre iba a dormir siesta y mi hermanito iba a ir a jugar al footbol con los amigos del barrio. Esa tarde la quería aprovechar. Poco a poco me iba dando cuenta que me estaba haciendo adicta a ese placer y ese morbo. Lo hacia rápido ni bien me levantaba, cuando volvía de la escuela y antes de ir a dormir. Era una necesidad, desde esa primera vez que no pude para más. Estoy segura que de estar todo el día sola, estaría todo el día haciendo cosas con él.</p>
<p>Te amo Luca y por más que ya no estés mas conmigo siempre te tengo presente.</p>
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		<title>La historia de Lucia en su primera experiencia zoofilica</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Jul 2011 17:29:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
		<category><![CDATA[Zoofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi nombre es Lucia, pero me dicen Luci o Lu. Tengo 21 años pero lo que les quiero contar paso hace varios años atrás. Vivo con mi hermano, mi madre, mi padre y en esa época teníamos una mascota que era parte de la familia, se llamaba Luca era mimoso, juguetón. Recuerdo que sufrí mucho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Lucia, pero me dicen Luci o Lu. Tengo 21 años pero lo que les quiero contar paso hace varios años atrás.<br />
Vivo con mi hermano, mi madre, mi padre y en esa época teníamos una mascota que era parte de la familia, se llamaba Luca era mimoso, juguetón. Recuerdo que sufrí mucho cuando falleció, hoy en día tengo 3 perros, pero no viene al caso esto ahora, continuare la historia.</p>
<div id="attachment_5473" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://www.videochatbrasil.com/?login=videosextre"><img class="size-medium wp-image-5473" title="Zoofilia" src="http://videosextremosxxx.com/wp-content/uploads/2011/07/zoofilia-300x264.jpg" alt="Zoofilia" width="300" height="264" /></a><p class="wp-caption-text">Zoofilia</p></div>
<p><span id="more-5472"></span><br />
Luca siempre me seguía a todas partes de la casa, no me dejaba. Era yo la que más mimos le daba. Dormía en mi habitación, precisamente sobre mi cama.<br />
Desde una temprana edad siempre tuve un apego hacia los animales y se acrecentó mas llegada mi madurez sexual. Soy una chica fogosa, que le gusta disfrutar del sexo, sin importar cuando y con quien. Siento como me voy liberando con cada palabra que escribo, por que esto que les estoy contando no lo sabe nadie ¿A quien podría contárselo? A nadie.</p>
<p>Me gustan mi cuerpo, soy delgada, a lo mejor demasiado, mis pechos no son enormes pero creo que son proporcionales a mi cuerpo, uso Bracket (creo que mi único defecto es ese) y tengo una linda cola.<br />
Bueno BASTA!! voy a empezar a escribir lo que quieren leer y yo revivir.</p>
<p>Era un día como cualquiera volvía de la secundaria, hacia poco que me había hecho señorita y todavía no me acostumbraba a esas cosas de mujeres. había salido de la ducha después de almorzar sola en mi casa, como hacia todos los días. Luca andaba ansioso, inquieto, tenia pensado vestirme y salir con el al parque para que corra y juegue con otros perros. Pero ese día no salí de mi casa en toda la tarde. ¿Por que?, te preguntaras&#8230; yo te voy a responder.</p>
<p>Las gotas de agua resbalaban por mi cuerpo, estaba envuelta en una toalla. Me senté en la cama y prendí la tele, y puse a todo lo que da un tema de Britny que estaban dando en MTV. Luca se me acerco y comenzó a lamerme las piernas, me secaba las gotitas de agua con su lengua. Eso me estremeció el cuerpo y me recorrió un escalofrío. Estaba inmóvil. Fue como si una carga de electricidad pasara por mi cuerpo una y otra vez con cada lambida. El tiempo pasaba y ya no había mas gotas de agua en mis piernas, así que su hocico seguía subiendo, fue un segundo el que pude volver a mover mi cuerpo y lo use para sacarme la toalla de un tirón. No sabia que estaba pasando o que estaba haciendo yo o Luca, solo sabia que eso me encantaba y que quería que no acabara.</p>
<p>De forma instintiva abrí las piernas dejando al descubierto mi parte mas intima. El animal continuó con su lengua subiendo lentamente. Me dejé caer asía atrás apoyando mi espalda en la cama, mis piernas colgaba, abiertas a merced de Luca. De mi rodilla salto directo a mi entrepierna si creía que lo otro me gustaba era por que no había probado esto, sentía como su aliento chocaba contra los pocos bellos que tenia, su lengua se disparó asía mi sexo y ahí explote y perdí completamente el control de mi cuerpo. Su lengua recorría cada centímetro de mi cuerpo y no se detenía. Su lengua no paraba e frotar mi sexo a esa velocidad y desenfreno increíble que tienen los animales. Me encantaba sentir como de vez en cuando también lamia mi ano, esa sensación también era nueva, estaba descubriendo un mundo nuevo. Estaba saludando a la zoofilia.</p>
<p>Nunca me había tocado ahí abajo, nunca Luca había intentado hacer esto, pero ahora eso no me importaba, solo quería que no parara. Comencé a mover mi mano hasta su cabeza y lo acariciaba, era lo menos que podía hacer después de tanto placer que me estaba dando. No podía creer lo hermoso que la estaba pasando y como esto me era desconocido. Sin saber cuanto tiempo había pasado explote en mi primer orgasmo. sentía como escurría flujo de mi interior. sentía que me iba a morir de tanto placer.</p>
<p>Como pude me incorpore después de un rato y tomando su hocico lo bese, como había visto que hacían las parejas en las novelas de la tele. Saque mi lengua y el también. Ese gusto indescriptible a animal y alimento balanceado nunca me había excitado tanto. Ese fue mi primer orgasmo, la primera vez que me hicieron sexo oral y mi primera vez que disfrutando de la zoofilia canina.</p>
<p>Espero no haber sido muy breve o muy extensa. también es mi primera vez escribiendo. Si les gustó comenten y aconséjenme.</p>
<p>Esto pasó hace varios años atrás, pero si quieren les sigo contando hay muuuucho que contar. Besitos!</p>
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		<title>jovencita desvirginada por su perro zoofilia</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jun 2011 22:11:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>DanteX</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Zoofilicos]]></category>
		<category><![CDATA[Zoofilia]]></category>

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		<description><![CDATA[En la entrada de la casa, siempre había unos perros, que cuando las hembras estaban en celo, los perros, llevaban sus vergas por fuera de su forro. Yo disfrutaba mucho viéndolas y comparándolas. Su color, tamaño, grosor. Terminando, indefectiblemente, encerrándome en el cuarto para masturbarme con algún frasco de desodorante o con mis manos. Yo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la entrada de la casa, siempre había unos perros, que cuando las hembras estaban en celo, los perros, llevaban sus vergas por fuera de su forro. Yo disfrutaba mucho viéndolas y comparándolas. Su color, tamaño, grosor.  Terminando, indefectiblemente, encerrándome en el cuarto para masturbarme con algún frasco de desodorante o con mis manos. Yo ya había tenido experiencias con algunos jóvenes de la vecindad, pero no sé porqué, siempre pensaba en lo rico que sería una verga de perro trabajando en mi culo o mi cuca.<br />
<span id="more-5329"></span></p>
<p>El valor siempre me había fallado a la hora de hacerlo con los perros, sobre todo por la incertidumbre de un mordisco o  que se alborotaran todos los perros y se convirtiera en un suceso para toda la hacienda y quedara expuesta en esos menesteres.</p>
<p>Soñando con los perros era como mejor me resultaban las masturbaciones. Si pensaba en hombres no me excitaba tanto como con perros, pero no me atrevía a hacerlo en la realidad.</p>
<p>Pasaron así varios años, ya de 16 o más años, sostuve relaciones con jóvenes de mi edad, en varias oportunidades, con sexo, pero no me satisfacía mucho, ni siquiera me pareció memorable, mi primera vez con Beto, el mas apuesto y codiciado joven de la comarca.</p>
<p>En una oportunidad me masturbaba en mi cuarto y pensando en un mastín inmenso, que tenía una verga descomunal, me metí la mano completa en mi cuca y luego la empuñé adentro para simular la bola que veía que tenían los perros en la base de su pene.</p>
<p>Gozaba bastante dándome en mi cueva, pero la posición era muy incómoda. Esto me hizo decidirme a probar con Max, el mastín negro que estaba en la hacienda.</p>
<p>Aquí había mucha gente de día, pero ya en la tardecita se retiraban los peones y quedaban dos vigilantes en una casa aparte y mi familia, que consistía en mi hermano de 7 años y mis padres. Todos se acostaban muy temprano.</p>
<p>Varios días antes había estado lidiando con los perros, bañándolos, acicalándolos y demás, para que todos se acostumbraran a verme con ellos.</p>
<p>Una tarde traje a Max a la casa, lo bañé muy bien, le pelé el pene para lavarlo y Max se dejaba. Hacia ensayos para ver que tan bravo se ponía poner, pero Max se mantenía tranquilo, si expresar ningún tipo de reacción.</p>
<p>Cuando todos se durmieron ya Max estaba en mi cuarto, que para mi beneficio estaba muy cerca de la puerta del patio.</p>
<p>Comencé yo sola a masturbarme con Max en la cama, me metía la mano hasta lo máximo posible y luego se la ponía en el hocico, pero Max no reaccionaba. Llegué al orgasmo y el perro, nada que ver conmigo. Esto no estaba funcionado, así que pasé al plan “B”.</p>
<p>Fui hasta la cocina, cogí la miel y volví al cuarto. Comencé a darle a Max miel con mi mano, fui así acercándolo a mi chocho en donde había derramado una porción de miel esparcida por toda mi cuca.</p>
<p>El plan “B” funcionó, el perro comenzó a lamerme la raja. Primera vez que sentía algo tan rico, lo áspera de la lengua de Max, lo caliente, en la forma que penetraba su lengua entre mis labios externos, el ruido que hacía, todo era muy rico. Pero me emocioné mucho más cuando me di cuenta de que Max seguía lamiendo mi cuca aún cuando se había agotado la miel que me había echado.</p>
<p>Pasó un rato largo y Max seguía lamiendo, a veces, resoplaba por la nariz, lo que emitía era caliente, con mucha fuerza. Me retorcía de gusto cuando esto pasaba, sobre todo, cuando era sobre mi clítoris.</p>
<p>Max y yo trabajábamos en equipo, yo me abría la raja a todo lo que podía y él me lamía el chocho y el culo también. Sentir su lengua calientica me ponía muy cachúa.</p>
<p>Acabé dos veces más antes de que me aburriera la posición, así que trataría de que Max me cogiera a como diera lugar.</p>
<p>Me incorporé en la cama y busqué su palo. Éste ya estaba muy duro y bastante salido de su funda y empecé a masturbarlo. Primero con mucha cautela, pero luego me percaté de que le gustaba, se ponía un poco inquieto, pero era de gusto.</p>
<p>Le fue saliendo mas y mas cosa de esa, tanta, que me asustaba lo grande de su palo, pero a la vez me llamaba la atención su descomunal verga.</p>
<p>La idea de chuparle el palo a Max me daba vueltas en la cabeza, sin lograr decidirme. Pero Max había comenzado a secretar un líquido cristalino y viscoso, como lubricante, y como se sentía tan rico al subir y bajar la mano a través del palo, sin pensar mucho, lo probé. Me metí los dedos en mi boca, comprobando que el sabor de este me agradaba. Concluí que si eso me gustaba, el resto también.</p>
<p>Me decidí y, acomodándome debajo de Max, me lo introduje, todo lo que pude, en la boca. Era muy caliente, liso y al mismo tiempo le sentía las venitas, pero sobre todo durísimo. Como ningún hombre que yo conociera lo podía poner.</p>
<p>Max comenzó a bombear a un ritmo increíble, tanto que se hacía difícil mantenerlo en la boca.</p>
<p>Sentía sus sensuales secreciones en mi boca, pensaba en cómo me gustaba todo esto, trataba de sacar un poco mas de fluidos succionando, para cogerlo y  embadurnarme las tetas con él.</p>
<p>En los instantes que dejaba la verga de Max sin atención, éste se alteraba y gruñía.</p>
<p>De verdad estaba disfrutando, me di cuenta que era una sucia, lasciva y pervertida, pero que podía hacer, si esto me gustaba tanto como me gustaba.</p>
<p>El hecho de que era un acto amoral y sucio me agradaba también, el sentimiento de lascivia, de ir al extremo, me encantaba y me calentaba al límite.</p>
<p>Al mismo tiempo que mamaba el palo a Max, se lo masturbaba con las manos. Max le daba a sus caderas cada vez más intensamente.</p>
<p>Quise probar suerte y me puse en cuatro patas poniendo el culo en alto, Max ahora me lamía el culo y me gustaba, pero yo quería que me cogiera, quería sentir su palo en mi cueva, que diera esos enviones en mi chocho.</p>
<p>Comencé a creer que no podría lograrlo, no sabía como hacer para que Max me lo metiera, pero de repente, lo sentí en mi espalda, arañándome por los costados. Con mis manos acomodé sus patas para que no me siguiera arañando. Pero Max no encontraba el hueco, yo trataba de guiarlo pero él estaba frenético, a veces sentía su verga como un punzón en mis nalgas, a veces sentía como resbalaba entre mis nalgas y su cuerpo, hasta que al fin lo logró.</p>
<p>Pero no lo hizo por mi chocho, Max me había ensartado por el culo, me dio mucho miedo.</p>
<p>Intenté alejarme porque jamás me habían perforado el culo, pero Max comenzó a gruñir, así que me arme de valor y esperé a ver qué pasaba.</p>
<p>Yo sabía que me iba a doler, de hecho, ya me dolía, pero estaba ansiosa de que esto pasara, lo había soñado muchísimas veces. Aún así me daba miedo.</p>
<p>Max le daba a sus ancas como loco, sin lograr entrar más en mí, así que yo lo ayudé inclinándome para acercarme más a él hasta que me comenzó a penetrar de verdad.</p>
<p>Me dio mucho dolor, repentino e inesperado, casi grito, cosa que hubiera sido especialmente desastrosa ya que mi familia dormía a escasos metros de ahí.</p>
<p>Mordiendo la almohada sobrellevaba el castigo de la super verga de Max abriéndose paso en mi recto.</p>
<p>Debo tener bastante de masoquista, púes, a pesar del dolor yo disfrutaba de la terrible culiada que me daba Max.</p>
<p>Me toqué el ano para descubrir que estaba sangrando, mis dedos habían quedado llenos de sangre y me quedé mirando la sangre sin saber que hacer. Como me sostenía con una sola mano perdí el equilibrio y me caí boca abajo en la cama, se le salió la verga a Max y aproveche para alejarme de él.</p>
<p>Me hice un reconocimiento rápido en el culo con un espejo de mano. Mi culo parecía una cayena roja y abierta, veía un túnel oscuro que se adentraba en mi. Jamás hubiera pensado que mil culo se pudiera expandir asi.</p>
<p>Max me seguía de cerca dándole a su cadera como si me tuviera clavada aún.</p>
<p>De verdad, yo quería seguir, pero temía por mi integridad física, más aún, porque me fijé que ya Max tenía la bola de lado afuera y era cuestión de segundos para que hubiera intentado metérmela, con las consecuencias lógicamente desbastadoras para mi culo.</p>
<p>Decidí no culiar mas, me tiré al piso y seguí mamándole el palo a Max, porque quería en mi boca toda le leche de Max.</p>
<p>Al estar con el palo en mi boca se me alivió el culo y se reactivó mi cachuera, volví a pensar en tener a Max penetrándome por el chocho.</p>
<p>Esta vez ideé la forma de garantizarme que me cogiera por el chocho.</p>
<p>Así mismo “boca arriba” me le pondría cerca y me guindaría con las piernas para pegármele al palo de Max, el resto lo tendría que hacer él.</p>
<p>Luego de varios intentos infructuosos, lo logré. Max me tenía ensartada por el chocho. Uff era lo máximo. El perro era tan fuerte que me soportaba guindada y sonaba muy duro cuando golpeaba mis nalgas contra sus cadera, su palo me llegaba muy adentro, creo que al fondo.</p>
<p>Fue esplendido, por delante era mas fácil para mi acomodar el poste de Max, era rico el palo del perro entrando y saliendo de mi vagina. Max nunca, pero nunca, dejó de bombear y de soltar fluidos.</p>
<p>Casi de inmediato volví a acabar, esta vez, muy intensamente y Max, continuaba dándome castigo en mi chocho. Sentía completico el recorrido de su palo dentro de mí. No es un decir, era un palo, de cerca de 25 cm de largo y mi mano no alcanzaba para rodearlo.</p>
<p>Los fluidos me chorreaban y caían en la cama. Me comenzó a pegar la posición y, sin despegarme, busqué las almohadas, las puse debajo de mí, para quedar mas cómoda.</p>
<p>Seguía gozando un mundo con Max pegado a mi perforándome el chocho, ya el perro estaba bien acomodado y con experiencia suficiente para darme unas embestidas fenomenales que terminaron por llevarme a otro espasmo, si, eso no fue un orgasmo, fue un espasmo sexual que me transportó a una dimensión que no conocía.</p>
<p>Se me nubló la vista, sentía olas de corriente que salían de mi chocho y recorrían  todo mi cuerpo, volviendo a mi chocho. Max comenzó a lamer mi cara, yo sacaba la lengua y me daba lenguazos con Max. En cierto momento el perro metió su lengua en mi boca y aunque sólo fueron unos segundos, lo disfruté muchísimo. Jamás había sentido un orgasmo tan fuerte como este. Pero el colmo fue sentir como Max me halaba mi chocho abotonado con su bola.</p>
<p>Esto ocasionaba un tipo de experiencia sensorial tan extrema y alucinante que no se puede sentir de otra forma que de esta.</p>
<p>La realidad fue que no sentí cuando metió su bola en mí, debió ser durante mi orgasmo, pero si sentía el tirón que daba la bola cuando Max trataba de sacarla, sin lograrlo, para luego meterla todo lo profundo que mi vagina daba.</p>
<p>No se como es posible esto de que me guste mas un perro, que cualquier de los hombres que he tenido en mi vida. Ninguno pero ninguno, me ha dado el placer que siento con Max.</p>
<p>Me encantaba su aliento perruno, su saliva cayendo en mi cara, el roce de su piel peluda y hasta lo frío de su hocico. Pero en los momentos que me lamía la cara y sacaba mi lengua para buscar la de él, me sentía increíble, su lengua era divina.</p>
<p>Max Continuaba cogiendo a toda velocidad y lo disfrutaba mucho, pero mi mente enferma se esforzaba por idear otras formas de conseguir placer.</p>
<p>Intenté por esto sacarme a Max de encima para buscar otra posición, pero Max estaba decido a cogerme hasta acabar conmigo. En la oportunidad del intento por sacármelo, me mordió en cuello. Diossss, me iba a morir,  ¿como explicaría una mordida de un perro en mi cuello? Pero luego de un rato de quedarme tranquilita, me di cuenta que el mordisco fue de advertencia, en realidad no era si no un apretón que significaba “Quédate tranquila”.</p>
<p>Me quedé sin moverme mas, pero no tranquila, mi mente daba vueltas para idear cómo seguir en mi escala de sexo animal.</p>
<p>Al estirar mi mano sentí el frasco de miel y se me ocurrió llenarme la boca para atraer a Max a ella.</p>
<p>La idea fue genial, el perro metía su lengua en mi boca y yo aprovechaba para darme besos de lengua con él. La lengua de Max me inundaba la boca, yo trataba de darle a la mía tan rápido como él.</p>
<p>Estaba volando de excitación, jamás había sentido algo así, no era el orgasmo, era un sentimiento prolongado de alta excitación, en el que ya no era una mujer, sólo era otra perra disfrutando de su perro.</p>
<p>No se porque, de repente Max de agarró el cuello entre sus fauces y apretó bastante. Al mismo tiempo aumentó la frecuencia del movimiento de sus caderas increíblemente.</p>
<p>Mi primera reacción fue de miedo, pánico que casi no me pude controlar, estando muy cerca de gritar.  Me mantuve callada pero con el pánico, la excitación y ahora se le agregaba la falta de aire por la estrangulación que Max me hacía, el dolor, tanto en mi cuello como en mi chocho. La inconveniencia de emitir ningún tipo de sonido.</p>
<p>Todo esta amalgama de sentimientos, construyeron en mi el orgasmo mas grande, extremoso, salvaje que jamás haya tenido en mi vida y lo sobrellevé en silencio, con los dientes apretados. La mente extraviada me hizo olvidar todo no pensaba sólo sentía. Fue como un desmayo en el que pierdes la noción de sí.</p>
<p>Mi perro me había logrado hacer lo que ningún hombre jamás me hiciera. Tardé mas de media hora en reponerme, estaba en la cama tirada cual trapito exprimido, con Max abotonado aún, dando a veces unos movimientos espasmódicos, secuelas del orgasmo.</p>
<p>Cuando Max, por fin, sacó su verga con la bola de mí vagina, sonó como cuando destapas algo que está al vacio, “plop”, saliendo de mí increíbles cantidades de semen todavía caliente.</p>
<p>Max se acomodó a mi lado, lamiéndose la verga que todavía estaba algo erecta y yo no tenía energía para nada estaba en trance, totalmente extenuada. Casi me dormía pero recordé en el estado que me encontraba y que en mi casa no es costumbre trancar las puertas. Así que con todo el dolor de mi alma y con las pocas energías que tenía me levanté a arreglar todo.</p>
<p>Mire el reloj, había estado con Max por unas asombrosas dos horas y media de puro sexo, sin tregua, sin escrúpulos.</p>
<p>Ahora, pasada la excitación, los olores que yo emitía me parecían nauseabundos, aún destilaba semen de mi vagina.  En mi cama y almohadas había sangre y mucho semen. Había perdido la cuenta de los orgasmos, pero no olvidaría nunca “el orgasmo” de todos los orgasmos, el papá de los orgamos.</p>
<p>Saqué a Max de la casa y a esa hora me puse a lavar todo. Mañana diría que me había sentido mal y había vomitado en la cama.</p>
<p>Me dormí una hora después y me desperté a las doce del medio día, dando las explicaciones inventadas que todos creyeron.</p>
<p>Yo seguí haciéndolo con Max hasta que murió. Pero nunca fue como esta vez. Cada oportunidad que tengo trato de buscar un mastín como Max a ver si me hace lo mismo pero no lo encuentro.</p>
<p>GINA</p>
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